|
LBA Marcos
8:34 Y llamando a la multitud y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere
venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame.
INTRODUCCIÓN
Este es un pasaje muy
conocido de la Escritura, en el que Jesús le habla a dos grupos de personas:
a las multitudes y a sus discípulos, los doce hombres que habían estado con
él. La consabida frase fue: si alguno quiere venir en pos de mi, niéguese a
si mismo, tome su cruz, y sígame.
Aunque este no es un mensaje
popular que cause gozo, porque el negarse a uno mismo y tomar una cruz
implica sufrimiento y esfuerzo, vamos a aprender los beneficios muy grandes
que hay en tal acción.
El cristiano no debe
conformarse solamente con la salvación, que es regalada, sino en lograr ser
discípulo de Cristo. Llegar a ser como Cristo. Y para conseguir ser
discípulos, hay ciertas condiciones a observar y cumplir: Niéguese a si
mismo y tome su cruz.
Hoy vamos a ver el
itinerario de la cruz que debemos tomar, siguiendo el ejemplo de Jesús
cuando él llevó la pesada cruz de la Salvación.
Para que tengamos una idea
de todo lo que Jesucristo tuvo que pasar, por usted y por mi, en la
crucifixión veamos lo que algunos comentaristas de la Biblia explican sobre
ello:
“Para los escritores
romanos, la crucifixión era «el suplicio más cruel y horroroso de todos». Se
aplicaba generalmente a esclavos y a libres no romanos, por crímenes de
robo, homicidio, traición o sedición. Después de condenado, el reo sufría
los Azotes prescritos, lo que a veces producía la muerte. Luego se le
imponía el patibulum (palo transversal y muy pesado de la cruz) y se le
llevaba por las calles principales hacia un lugar fuera de la ciudad. Iba
custodiado por cuatro soldados, y llevaba un «título» o tablilla blanca con
su nombre y delito escrito. Cuando los evangelistas escuetamente dicen de
Cristo que «le crucificaron», se refieren a un proceso bien conocido. En el
lugar de ejecución, los soldados desnudaban al reo y tomaban sus vestidos
como botín. Luego de atarle o clavarle las manos al patibulum, levantaban
este con la víctima y lo colocaban en su lugar, de manera que los pies
quedaban a poca distancia de la tierra. Los pies y las manos podían atarse
o, como en el caso de Cristo, clavarse a la cruz (Lucas
24:39). Los restos recién descubiertos de un crucificado en
Palestina indican que un solo clavo atravesó lateralmente ambos tobillos.
Por último se aseguraba el título, dejando a la víctima en agonía. Lo
horrible de la muerte por crucifixión se debía en parte al intenso dolor
causado por la flagelación, los clavos y la incómoda posición del cuerpo que
dificultaba la respiración. Además, la deshidratación por la pérdida de
sangre y la calentura producían una sed intolerable. A esto hay que agregar
la vergüenza que sufría el condenado al verse desnudo ante los curiosos que
pasaban insultándole. Los judíos acostumbraban ofrecer al crucificado una
bebida narcótica para aliviar el sufrimiento, bebida que Jesucristo rechazó
(Mateo 27:34)”
Para los judíos esta era una
muerte vergonzosa, de humillación y maldición.
R95
Deuteronomio 21:22
"Si alguien ha cometido algún crimen digno de muerte, y lo hacéis morir
colgado en un madero, 23 no dejaréis que su cuerpo pase la noche sobre el
madero; sin falta lo enterrarás el mismo día, porque maldito por Dios es el
colgado. Así no contaminarás la tierra que Jehová, tu Dios, te da como
heredad.
La crucifixión en varios
pasajes representa todo el mensaje de salvación por la muerte de Cristo (por
ejemplo,
1 Corintios
1:18). A
los griegos les parecía locura que el Mesías hubiera muerto en la forma más
ignominiosa (1
Corintios 1:23),
y para los judíos esta afirmación era un tropiezo (Gálatas
5:11).
Para estos, un crucificado caía bajo la maldición aplicada a cadáveres
colgados en un lugar público (Deuteronomio
21:22, 23; cf. 2 Samuel 4:12).
Y por ello, rechazaban hasta violentamente la idea de salvación mediante una
cruz (Gálatas
6:12; Filipenses 3:18).
Los cristianos, sin
embargo, veían en la cruz su salvación (1
Corintios 2:2).
Cristo, al llevar nuestros pecados en la cruz (1
Pedro 2:24),
sufrió la maldición que a nosotros nos tocaba (Gálatas
3:13). Su
muerte en la cruz efectuó la reconciliación con Dios (Col
1:20),
como también la reconciliación entre judíos y gentiles (Efesios
2:16). La
cruz también simboliza separación de la vieja vida. Por su unión con Cristo,
el creyente participó en la muerte sobre la cruz (Romanos
6:6). Como
resultado, está libre del dominio del pecado (Romanos
6:11), del
yo egoísta (Gálatas
2:20; 5:24)
y del mundo (Gálatas
6:14). Al
decir que el discípulo debe «tomar su cruz» (Marcos
8:34; Lucas 9:23; 14:27),
Jesús recordaba la escena de un condenado llevando su
patibulum
por las calles. De igual manera, el seguidor de Jesús tiene que aceptar el
desprecio y renunciar a sus derechos propios.
“La palabra de la cruz”
es también “la palabra de la reconciliación” (2
Corintios. 5.19).
Este tema surge claramente en las epístolas a los Efesios y a los
Colosenses. Es “mediante la cruz” que Dios ha reconciliado a judíos y
gentiles, derribando la pared intermedia de separación, la ley de los
mandamientos (Efesios
2:14–16).
Es “mediante la sangre de su cruz” que Dios ha hecho la paz, reconciliando
“consigo todas las cosas” (Colosenses.
1:20).
Esta reconciliación es a la vez personal y cósmica, y se produjo porque
Cristo ha anulado el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos
era contraria, “clavándola en la cruz” (Colosenses:
2.14).
La cruz, en el NT, es
símbolo de vergüenza y humillación, como así también de la sabiduría y la
gloria de Dios reveladas por medio de ella. Roma la utilizó no solamente
como instrumento de tortura y ejecución sino también como picota vergonzosa,
reservada para los peores y más bajos criminales. Para los judíos era señal
de maldición (Deuteronomio
21:23; Gálatas 3:13).
Esta fue la muerte que murió Jesús y por la cual clamaba la multitud.
“Sufrió la cruz, menospreciando el oprobio”
(Hebreos 12:2).
El peldaño más bajo en la escala de la humillación de nuestro Señor fue que
soportó la “muerte de cruz” (Filipenses
2:8). Es
por ello que fue piedra de tropiezo para los judíos
(1 Corintios
1:23; Gálatas. 5:11).
El vergonzoso espectáculo de una víctima que llevaba su
patibulum
les resultaba tan familiar a sus oyentes que Jesús habló tres veces del
camino del discipulado como el de llevar la cruz (Mateo
10:38; Marcos 8:34; Lucas 14:27).
Además, la cruz es el
símbolo de nuestra unión con Cristo, no simplemente en virtud de que
seguimos su ejemplo, sino en virtud de lo que él ha hecho por nosotros y en
nosotros. Por su muerte sustitutiva en la cruz nosotros morimos “en él” (2
Corintios 5:14),
y “nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él”, para que por
medio de su Espíritu, que mora en nosotros, pudiésemos andar en vida nueva
(Romanos 6:4;
Gálatas. 2:20; 5:24; 6:14),
permaneciendo “en él”.
Entonces, Cristo Jesús fue
declarado maldito de Dios porque llevó sobre si, todas nuestras maldiciones
por causa de nuestros pecados. En la carne de Cristo fue quitada la
enemistad de la ley de los mandamientos que nos señalaban y nos eran
contrarios. No eran solamente 10 mandamientos como sabemos, sino 613
preceptos que jamás hubiéramos podido cumplir y que él venció al morir.
Jesús en la cruz no es un símbolo de derrota, sino de victoria, porque allí
derrotó a los principados y las potestades, y después resucitó y se sentó a
la diestra del Padre.
DESARROLLO
Cristo es la cabeza de la
iglesia, y nosotros somos su cuerpo místico. Todo lo que el cuerpo físico de
Cristo pasó en el itinerario de la cruz, el cuerpo místico de Cristo lo
vivirá. Por eso dijo el Señor, que lleváramos la cruz, pero que viéramos la
victoria que él había tenido llevando la cruz. Cuando se habla de llevar la
cruz, significa seguir un itinerario tortuoso para al final morir. Pero hay
muchos beneficios en tomar cada día la cruz y morir.
Tomar la cruz es una
invitación que el Señor hace, y vamos a estudiar los beneficios que hay en
tomar la cruz y hacia donde nos va a llevar:
-
SALVACIÓN
LBA Marcos
15:21
Y obligaron a uno que pasaba y que venía del campo, Simón de Cirene, el
padre de Alejandro y Rufo, a que llevara la cruz de Jesús. 22 Le llevaron al
lugar llamado Gólgota, que traducido significa: Lugar de la Calavera.
Este hombre, Simón de Cirene
es el primero en la Biblia, aparte de Jesús que toma la cruz. Y él lo hizo
obligado, porque no venía a eso. La Biblia dice que este hombre venia del
campo, y el campo tipifica el mundo
Mateo 13:38
y el campo es el mundo.
Era un recién convertido. Y lo primero con lo que se encontró fue la cruz.
Simón significa oír con obediencia, y el fue obediente en llevarla. Simón
era el padre de Alejandro y Rufo. Alejandro significa defensor de la Fe, y
estuvo con Pablo en sus luchas por la fe y Rufo significa rojo y aparece en
Romanos
16:13 cuando Pablo
les manda saludos. Simón de Cirene tomó la cruz y esa luz de Cristo la llevó
a su esposa y a sus dos hijos.
El pudo transmitir a sus
hijos el significado del sacrificio en la cruz del Señor Jesucristo, eso le
dio fe y aceptó la sangre de Cristo para la salvación de su vida; es por eso
que su hijo Alejandro, pudo ser un defensor y propagador de la fe y su hijo
Rufo, rociado con la sangre de Cristo. El encuentro con la cruz de Cristo le
cambió su vida y la de su familia. Cirene es una ciudad que quedaba al Norte
de África, ellos fueron los primeros que supieron de la cruz de Cristo, del
plan de salvación y predicaban de Jesús.
LBA Hechos
11:20
Pero había algunos de ellos, hombres de Chipre y de
Cirene, los cuales al llegar a Antioquía, hablaban también a los griegos,
predicando al Señor Jesús. 21 Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran
número que creyó se convirtió al Señor.
El cambio operado en Simón y
su familia tuvo repercusiones aún más allá de su ciudad, Cirene, porque dice
la Biblia que después de que el Señor murió, resucitó y fue llevado al
cielo, hubo una reunión, a los 40 días después, donde se derramó el
bautismo del Espíritu Santo en lenguas como de fuego (Pentecostés) a un
grupo de personas reunidas, y que entre ellas había personas de Cirene y
lugares colindantes.
RV95 Hechos
2:10
Frigia y Panfilia, Egipto y las regiones de África más allá de Cirene, y
romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos..
El primer beneficio:
la luz de Cristo va a llegar a toda la familia. Si queremos que toda la
familia llegue a Dios hay que tomar la cruz.
La primera iglesia se formó
en Antioquía, donde fueron llamados por primera vez cristianos, y había
gente de Cirene
LBA Hechos 13:1
En la iglesia que estaba en Antioquía había profetas y maestros: Bernabé,
Simón llamado Niger, Lucio de Cirene, Manaén, que se había criado con
Herodes el tetrarca, y Saulo..
Cuando se toma la cruz la
bendición llega al individuo, a la familia y a la ciudad donde uno vive.
-
AUTORIDAD
El lugar adonde llevaron la
cruz es al Gólgota. Esta palabra H1538 viene del hebreo
gûlgôleth y significa cabeza, calavera, cráneo. Esto representa
la casa paterna, el que tiene liderazgo en un hogar. Después de tener la
salvación familiar, al tomar la cruz, también se va a desatar un liderazgo
hermoso en nosotros. Porque Dios dijo que seríamos puestos por cabeza y no
por cola.
Segundo beneficio:
Seremos líderes.
-
SER PUESTOS
EN ALTO-RECONOCIDOS
Junto con Jesús crucificaron
a dos ladrones en el Gólgota. A estos hombres los pusieron en alto, donde
todos los veían, pero para morir. A todos nos gustan que nos pongan en alto.
Si queremos ser puestos en alto, ser reconocidos, tenemos que morir. Dios
nos pone en alto para que todos nos miren, pero para ser crucificados. El
que quiera tomar la cruz es el que quiere seguir a Jesús.
LBA Lucas 23:39
Y uno de los malhechores que estaban colgados allí le lanzaba insultos,
diciendo: ¿No eres tú el Cristo? ¡Sálvate a ti mismo y a nosotros!
Cuando uno ya está en la
cruz, habrá siempre personas que nos van a insultar, injuriar y se van a
burlar y criticar porque somos cristianos.
Tercer beneficio:
seremos reconocidos,
puestos en alto.
-
REVELACIÓN
LBA Lucas 23:40
Pero el otro le contestó, y reprendiéndole, dijo: ¿Ni siquiera temes tú a
Dios a pesar de que estás bajo la misma condena? 41 Y nosotros a la verdad,
justamente, porque recibimos lo que merecemos por nuestros hechos; pero éste
nada malo ha hecho. 42 Y decía: Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu
reino.
Pero hay otro grupo de
personas cuando uno está crucificado. A este otro hombre Dios Padre le dio
la revelación de la inocencia del cordero y de su venida como Rey a sojuzgar
la tierra. Esta revelación le trajo a él, salvación, porque la revelación de
Dios va a venir al más necesitado. Este hombre clavado a la cruz se dio
cuenta del plan completo de salvación y él fue partícipe de la salvación.
Cuando el ladrón le dijo a
Jesús que se acordara de él cuando viniera como Rey, Jesús le contestó una
respuesta sencilla pero certera, porque él es sencillo de corazón.
LBA Lucas 23:43
Entonces Él le dijo: En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso.
Cuarto beneficio:
Hay revelación divina
-
GOBIERNO DE
LAS PASIONES
LBA Juan
19:19 Pilato también escribió un letrero y lo puso sobre la cruz. Y estaba
escrito: JESÚS EL NAZARENO, EL REY DE LOS JUDÍOS. 20 Entonces muchos judíos
leyeron esta inscripción, porque el lugar donde Jesús fue crucificado
quedaba cerca de la ciudad; y estaba escrita en hebreo, en latín y en
griego. 21 Por eso los principales sacerdotes de los judíos decían a Pilato:
No escribas, "el Rey de los judíos"; sino que Él dijo: "Yo soy Rey de los
judíos."
En la cruz hay un traslado
de cordero a León de la Tribu de Judá. Hay una transición de cordero a Rey.
El Rey es el que tiene cetro, corona y gobierna. En la cruz Dios nos da el
dominio, como reyes, de nuestras pasiones.
LBA Gálatas
5:24
Pues los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y
deseos. Cuando
nos subimos a la cruz, nuestra carne es crucificada. Y ya no practicamos las
obras de la carne: LBA
Gálatas 5:19
Ahora bien, las obras de la carne son evidentes,
las cuales son: inmoralidad, impureza, sensualidad, 20 idolatría,
hechicería, enemistades, pleitos, celos, enojos, rivalidades, disensiones,
sectarismos, 21 envidias, borracheras, orgías y cosas semejantes…
Quinto beneficio:
Transformación de ovejas a reyes, y como reyes, hay dominio de las pasiones
que combaten en nuestros miembros.
Aunque el itinerario, el
proceso de subirse a la cruz es muy doloroso y por eso es voluntario, al
final los beneficios son muy fructuosos. Vamos a parecernos a Cristo. El
subirse a la cruz va a hacernos la vida más pacífica y satisfactoria.
LBA Santiago
4:1
¿De dónde vienen las guerras y los conflictos entre
vosotros? ¿No vienen de vuestras pasiones que combaten en vuestros miembros?
LBA 1 Pedro
2:11
Amados, os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de las
pasiones carnales que combaten contra el alma.
Pero lo más importante del
beneficio de dominar las pasiones es que vamos a vencer el pecado, y vamos a
vivir para hacer la voluntad de Dios. Esto es morir a uno mismo.
LBA 1 Pedro 4:1
Por tanto, puesto que Cristo ha padecido en la
carne, armaos también vosotros con el mismo propósito, pues quien ha
padecido en la carne ha terminado con el pecado, 2 para vivir el tiempo
que le queda en la carne, no ya para las pasiones humanas, sino para la
voluntad de Dios.
El negarse a si mismo, tomar
la cruz y seguir a Jesús es voluntario, y ya una vez que usted anhele ser
crucificado para morir a si mismo y parecerse a Jesús, la pregunta ahora es
¿Cómo podemos ser crucificados?
RV95
Eclesiastés 12:11
Las palabras de los sabios son como aguijones, y como clavos hincados
las de los maestros de las congregaciones, pronunciadas por un pastor.
El que nos va a clavar a la
cruz, es nuestro pastor con las palabras que salen de su boca. Para permitir
que nos clave un pastor a la cruz debemos reconocerlo como tal y ser
obedientes y sujetos a él. El pastor, como velador de nuestras almas, expone
la palabra del Espíritu Santo y ellas (las palabras) son los clavos que van
a hincar nuestra carne al madero de la cruz. Las palabras del pastor, que
son como clavos nos ayudan a gobernar las pasiones humanas, juveniles, de
nuestros miembros, vergonzosas, pecaminosas, desordenadas y de nuestra
carne, en la cruz. Un ejemplo: en las enseñanzas que el pastor da, conforme
a la Biblia, enseña que debemos honrar a nuestros padres. Honrar es darles
respeto, dinero, afecto, y esto nos clava a la cruz porque debemos gobernar
nuestros impulsos de contestarles mal, de ser irrespetuosos, de ser
desobedientes a ellos. No honrar a los padres es bajarse de la cruz.
Hay muchas situaciones que
nos provocan a bajarnos de la cruz y arreglar las cosas como humanos, pero
el Espíritu Santo nos recuerda los clavos hincados en nuestro corazón, las
palabras de nuestros pastores y si somos obedientes, vamos a tener la misma
actitud que tuvo Jesús de ser manso y humilde.
Sabemos que no es fácil
gobernar las pasiones. Dios nos dice en su palabra: Resistid al diablo, y
huirá de vosotros, pero también nos dice: Huid de la fornicación. Esto
claramente nos muestra que es más fuerte una pasión, que pueda combatir en
nuestros miembros que resistir al diablo. Entonces es un beneficio muy
grande el subirse a la cruz porque en ella vamos a crucificar la carne y sus
pasiones y vamos a poder resistir al diablo fácilmente.
R95 Santiago
5:17
Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las
nuestras, y oró fervientemente para que no lloviera, y no llovió sobre la
tierra durante tres años y seis meses. Todos nosotros tenemos
pasiones con las que hay que luchar. Elías, un profeta de Dios que hacía
hasta llover fuego del cielo, hacía grandes milagros, etc. también era
hombre sujeto a pasiones, y las pasiones que Elías tenía era el miedo a las
mujeres, depresión, etc. La mejor manera de vencer las pasiones y no
sucumbir a ellas, como le pasó a Elías, que Dios tuvo que llevárselo vivo
antes de tiempo, es subiéndonos voluntariamente a la cruz.
R95 Hebreos
13:17
Obedeced a vuestros pastores y sujetaos a ellos,
porque ellos velan por vuestras almas como quienes han de dar cuenta, para
que lo hagan con alegría, sin quejarse, porque esto no os es provechoso.
Anhelemos ser crucificados porque al final tendremos un fruto
apacible de gozo y honraremos a nuestros pastores cuyo trabajo es
edificarnos hasta llegar a ser como Cristo, hasta que logremos alcanzar la
estatura del varón perfecto, y que podamos ser tenidos por dignos para irnos
en el rapto de la iglesia. Obedezcamos la palabra que ellos nos dan porque
solo beneficios nos traerá y sujetemos por amor y obediencia a ellos porque
ellos darán cuenta de nosotros.
-
RECIBIMOS
COBERTURA DE AMOR
R95 Marcos
15:46
el cual compró una sábana y, bajándolo, lo envolvió
en la sábana, lo puso en un sepulcro que estaba cavado en una peña e hizo
rodar una piedra a la entrada del sepulcro. 47 María Magdalena y María madre
de José miraban dónde lo ponían.
A Jesús lo bajaron de la
cruz hasta que hubo muerto. Hay una pelea muy grande en la cruz. Allí fue
donde Jesús venció las potestades, principados y así nosotros igualmente
vamos a vencerlos.
Después que bajaron a Jesús
de la cruz le pusieron un lienzo de lino. Un lienzo le cubrió, y esto
representa una cobertura. Dice la palabra que el amor cubre multitud de
faltas (pecados, transgresiones, ofensas). La mayor cobertura que existe es
el amor. Después que nosotros nos hemos subido a la cruz, confesado nuestras
debilidades y pecados, y morimos a nosotros mismos, como el Señor nos conoce
y nos ama, nos perdona, nos baja de la cruz y nos pone una cobertura de
amor.
Jesús, contrario a como lo
pintan en algunos cuadros con ropa íntima, estaba crucificado completamente
desnudo. La desnudez nos habla de sinceridad y transparencia delante de
Dios, cualidad que Dios ama, tal como David lo dijo en el
Salmos R95 51:6
Tú amas la verdad en lo íntimo...
Cuando Dios puso en el jardín a Adán y Eva, ellos estaban desnudos; ellos
eran sinceros, limpios, transparentes, tal como eran delante de Dios, y
hasta que pecaron se dieron cuenta que estaban desnudos. El pecado impide
que seamos transparentes delante de Dios, porque nos sentimos culpables, por
tanto es menester confesar nuestros pecados para ser limpios y mantenernos
sinceros delante del Señor. Lo que Dios hizo al verlos desnudos fue
cubrirlos, porque esa es una cualidad inherente a su naturaleza: cubrir. Y
el lienzo que él utiliza es el amor. El nos cubre con su amor.
Debemos subirnos a la cruz
completamente desnudos, entonces Dios va a vernos tal cual somos. Cuando nos
subamos a la cruz no nos disfracemos, sino que expresémosle en lo íntimo,
nuestra verdad, lo que somos con sinceridad, que todavía mentimos, que
tenemos algún vicio, que somos carnales, etc. Exprésele lo que usted es,
porque nadie conoce su vida más que usted y Dios.
-
TOMA
NUESTRO LUGAR
José de Arimatea, el hombre
que bajó el cuerpo de Jesús de la cruz, lo cubrió con un lienzo y lo puso en
su sepulcro. Este hombre hizo un trato con el Señor: le dio el sepulcro que
estaba destinado para él mismo. Esto también pasó con nosotros, porque el
destino que nos esperaba por nuestros pecados era la muerte, (la paga del
pecado es la muerte), pero Jesús tomó nuestro lugar en el sepulcro, él murió
por nosotros, subiéndose en la cruz. Igualmente nosotros, muramos por él día
a día, tomemos la cruz, sigámosle y clavémonos en ella, por amor a él.
CONCLUSIONES
R95 Mateo 10:38
y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí,
no es digno de mí.
Jesús también dijo, que el
que no tomaba su cruz y seguía en pos de él no era digno de él. Esto nos
indica que el que toma su cruz, si es digno de él. Y otra de las recompensas
de tomar su cruz es que vamos a tener su presencia.
Los beneficios de llevar la
cruz son muchos:
BENEFICIOS
-
Salvación
personal, familiar y para la ciudad donde se vive
-
Liderazgo
-
Revelación
-
Se pasa a
ser Rey
-
Se tiene
dominio de las pasiones de la carne, humanas, juveniles, de nuestros
miembros, vergonzosas, sensuales, pecaminosas y desordenadas.
-
Nos pone
lienzo de amor, nos cubre con amor
-
Toma
nuestro lugar en el sepulcro
No
podemos, en ninguna manera, pagar por el sacrificio de Cristo que nos dio la
salvación . Lo único que nosotros pudimos hacer fue pecar y portarnos mal,
sin embargo, si podemos, con nuestro esfuerzo y disposición del corazón,
intentar ser digno de él, llevando nuestra cruz y seguirlo. El se lo merece.
Y aunque el hacer esto no sea fácil e indoloro, nos trae muchos beneficios. |