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INTRODUCCIÓN:
Queremos abordar el tema tan
controvertido y deformado del ayuno. Hay gente que niega el ayuno y dice
que no hay necesidad de ayunar. Creen que no tiene importancia, que es un
simple castigo al cuerpo. Por otro lado, hay quienes hacen del ayuno un
verdadero rito, llegan a creer que es el estado máximo del espíritu. Si no
ayunan, no se salvan, que nunca estarán en el Espíritu o que no verán al
Señor. Se están extremando las cosas cuando se habla en uno u otro
sentido.
Leyendo bien la Palabra, nos
damos cuenta que la Iglesia primitiva ayunó, aunque en el nuevo pacto no hay
ordenanza específica de ayunar, en cambio, se ordena escudriñar las
escrituras y orar. Cuando el Señor se refería en los evangelios, a la
oración y al ayuno, se nota que el ayuno es un auxiliar de la oración, nunca
una meta o mérito penitencial, claro que lo fundamental es la oración. El
ayuno es un complemento valioso pero complemento.
D E S A R R O L L O
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LA ANTIGUA
ECONOMIA
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En el Antiguo
Testamento, el Espíritu Santo no estaba en las personas. Los vasos que
el Señor quería usar, recibían la visitación del Espíritu Santo que
estaba arriba. Bajaba, tocaba los vasos de una u otra manera y los
utilizaba y así surgían reyes, sacerdotes y profetas. En la antigua
economía, se ayunaba para pedir a Dios visitación del Espíritu, nuevas
aportaciones de afuera. Se sacrificaban buscando y aún llegaron al
extremo de hacerlo un ritual, tan vacío que el Señor tuvo que reclamar a
Israel que ayunaban para sí mismos egoístamente, para pedir, para
recibir para su deleite y no para El. El ayuno se había constituido en
una forma de sacrificarse como para que Dios, al ver el sacrificio de la
persona, otorgara lo que se le pedía. Tanto se deformó el sentido
original del ayuno, que la religión antiguo testamentaria judaica hacía
del ayuno una especie de berrinche o bien una rutina.
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Le decían al
sacerdote, tenemos que ayunar ahora?? Programaban sus sentimientos!! Y
así el Señor llegó a abominar el ayuno degradado del Antiguo Testamento,
porque lo tenían, como una etiqueta hipócrita de santidad, como
queriendo decir: Yo soy muy santo, ayuno muchas veces. Era un negocio
de la tierra para el cielo, Señor, te doy un día y tú....qué me das??,
te doy dos días y, qué medas?? Era un concurso de abstinencia. El Señor
tiene que decirles en el capítulo 58 de Isaías {parafraseando}
Ustedes ayunan solamente para arrancarme algo, no han entendido el
verdadero sentido del ayuno, no le han dado su verdadero lugar, que es
una prioridad de lo espiritual sobre lo material y así lo analiza
PARA DAR LAS NORMATIVAS DEL VERDADERO AYUNO.
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Cuando Jesús
vino, encontró el ayuno prostituido, en el rito y en la ceremonia vacía,
sin la realidad de Dios. En el capítulo 06 de San Mateo, se refirió a
la ofrenda, la oración y también al ayuno; el Señor como queriendo
normar y colocar en el verdadero sitial el ayuno dice cuando ayuneis
no seais como los hipócritas y empieza a analizar las instrucciones
sobre el ayuno. Es muy triste que ahora, en el tiempo de la Gracia, se
ayune para que digan que es una persona muy dedicada, muy consagrada.
El Señor dio la pauta para los días de la ley: Quieren ayunar, que
no se vuelva rito, tienen que hacer un ayuno realmente para mí. El
ayuno para Dios implica: olvidar la opinión humana, es decir,
disimular el ayuno, que nadie se de cuenta; solo para ser vistos por
El. Es más una entrega que un pedir.
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EL AYUNO DEL
SEÑOR
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Es el tiempo de
la Gracia, se puede convocar a ayunos globales, públicos pero en forma
ocasional. Más que todo, el ayuno es un esfuerzo, un ejercicio secreto
entre Dios y el cristiano. En su ministerio el Señor, llama gente de la
religión judaica, gente acostumbrada a ayunar, que pensaba que las
abstinencias agradaban a Dios. El discipulado salió precisamente de esa
gente. En el capítulo 05 del evangelio de Lucas, le preguntaron al Señor,
por qué no ayunan tus discípulos? Si el Señor hubiera aprobado la forma
del ayuno, antiguo testamentario, sus discípulos hubieran seguido ayunando
así. Los discípulos de Juan y los fariseos ayunaban, el Señor les dice
intencionalmente: suspendido el ayuno, no ayunarán más . Es
importante conocer las explicaciones que el Señor da, porque la gente de
aquella economía no lo entendió. Sencillamente pensaron que el Señor
estaba contra el ayuno y que lo había dejado en suspenso definitivamente.
...Por qué no ayunan tus discípulos??... le preguntaron,
mira, hasta los de Juan ayunan, los de los fariseos también y los tuyos,
por qué no?? Están comiendo a toda hora. El Señor estableció el principio
del nuevo ayuno. La manera, el efecto y el planteamiento del nuevo ayuno,
es completamente distinto. Es un ayuno para tiempos de necesidad, se
establece aquí el principio, podrá, el que está de fiesta, ayunar...??
El Señor llama a alegrarse a sus discípulos, vengan a sentarse, les voy
a dar de comer, tengan libertad en la mesa. Cuando están frente a los
platos humeantes, apetitosos, no les dice: Ahora siéntense, pero no
coman. Se reeditará el verdadero ayuno, que se perdió en los tiempos
anteriores a la Gracia.
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El Señor ha
llamado a una nuevo era, fiesta con nosotros, y mientras hay fiesta y
victoria, el ayuno no tiene lugar. ...Vendrán días en que el esposo
les será quitado y entonces ayunarán... Está establecido que será
para tiempos de aflicción, de necesidad, de búsqueda, de entrega, de
desiertos, etc.
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DE ABAJO PARA
ARRIBA
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En la nueva
economía, el Espíritu Santo, que antes estaba fuera, ahora mora dentro del
cristiano. Ya no hay que pedir que baje el Espíritu a tocar,
ocasionalmente como en el antiguo pacto. El objetivo del ayuno es para
que nosotros nos rindamos, para que al ofrecernos como sacrificio vivo,
absteniéndonos del alimento material, limpiaremos nuestro vaso para
dejarlo en condiciones de sentir o detectar mejor, lo que tenemos dentro.
La situación no es pedir de allá para acá, sino entregarnos de adentro
para afuera. Mientras menos relación tengamos con las ocupaciones
temporales, mejor, así el ayuno se constituye en una fuente de limpieza,
darle lugar al Espíritu. El Espíritu ya está en nosotros, el Señor hizo
la tarea, la obra, es cuestión de que el vaso se entregue, se deje limpiar
y el ayuno es la mejor manera de someter la carne. Es disciplinar la
carne para permitir el expandimiento del Espíritu que está en nosotros,
los creyentes.
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A la medida que
nosotros nos rindamos, se hace realidad el señorío de Cristo en nuestras
vidas y entonces, el vaso estará en mejores condiciones de ser usado por
el Señor. Estaremos sensibilizados en nuestros sentidos, para detectar,
oír, captar mejor lo que el Señor quiere de nosotros. Pablo le dijo a
Timoteo: ...Aviva el fuego del don que está en ti...
Dejemos el vaso en condiciones. Que el Señor lo mueva para donde El
quiera, el Señor, al hacer el traspaso de ayuno del Antiguo al Nuevo
Testamento, dijo: que lo hacía porque lo estaba preparando para una
fiesta espiritual, para hacerlos nuevas criaturas. En otro caso, solo
estaríamos aguantando hambre. Si dejamos la comida material, para buscar
la presencia de Dios, tendremos mayor capacidad de ver al Señor. El nuevo
ayuno no se puede programar, es en la devoción del vaso, porque la clave
del nuevo pacto está, no en lo que tenemos nosotros, sino en la negación a
nosotros, para que el Señor tenga de nosotros.
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Un ejemplo: A
David el Espíritu bajaba, lo tocaba y lo inspiraba, cuando había guerra lo
dirigía y luego el Espíritu Santo, no se quedaba allí morando en él. El
privilegio nuestro, es que está morando dentro de nosotros. El método de
Dios es invadir a la persona de adentro para afuera, tomando posesión de
ella. El Señor le dijo a Pedro: ...Antes te
gobernabas, ibas a donde querías, pero ahora, otro te ceñirá, iras a donde
te diga y El te gobernará...
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SUBIENDO AL
MONTE DE LA OBEDIENCIA
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Había en el
Antiguo Testamento dos cerros: Ebal y Gerizim, los que estaban en
obediencia subían al monte Gerizim y los que no al monte Ebal. Ambos
pueblos, subidos en esos montes ayunaban y hacían toda clase de
sacrificios. Dios enviaba bendición a los que estaban en obediencia, en
el monte de Gerizim. No era cuestión de que ayunaran más o ayunaran
menos, era asunto de que se bajaran de la desobediencia y se pasaran a la
obediencia, de la falta de rendición a la rendición, y después bienvenido
el ayuno o la oración.
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Tenemos que
alejarnos hasta del alimento, para que en ese estado postrados, orando al
Señor, podamos captar y desenvolvernos mejor. El Señor predicó tres días a
cinco mil personas, estaban tan entregados, tan absortos, pues el Señor
los dominaba con la Palabra, en una forma preciosa. Como no se había
llegado al nuevo pacto {cuando el Espíritu ya está dentro de nosotros} a
los tres días el Señor se acordó que no habían comido. Durante ese
tiempo, habían olvidado la necesidad material, no se habían propuesto
ayunar para oír al Señor, no dijeron: “dejaremos de comer, atenderemos al
Señor” no, no. El Señor los tomó, los subyugó de tal manera que no se
habían dado cuenta. A los tres días, el Señor dijo a sus discípulos,
denles de comer, porque tienen tres días y se desmayarán. Estaban
entregados, invadidos por el Espíritu del Señor. Ese es el sentido del
ayuno, que cuando el Señor esté enseñando, nos debe dominar de tal manera
el Espíritu, que ya no tenemos ni interés de comer, con tal de captar y
sentir la dulce presencia de Dios. Como María a diferencia de Marta, en
la casa de Bethania. Es un sobreponer lo espiritual, aún a las
necesidades básicas del hombre.
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Pablo estaba en
su casa decepcionado, casi se había apartado del ministerio. Bernabé lo
fue a traer para llevarlo a la Iglesia de Antioquia. Veamos Hechos 13:02
...Ministrando pues estos al Señor y ayunando, dijo el Espíritu
Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra para la cual los he
llamado... La iglesia estaba funcionando: MINISTRANDO y
AYUNANDO, note esto: AYUNANDO DIJO EL ESPIRITU SANTO, dice que en ese
ayuno y en esa espera, ayudado por ministros: DIJO EL ESPIRITU SANTO, o
sea que los vasos se pusieron en condiciones de captar: APARTADME A
BERNABÉ Y A SAULO PARA LA OBRA A LA CUAL LOS HE LLAMADO. Las órdenes son
de ARRIBA PARA ABAJO. En los versos 06 al 11 había una misión terrible,
completamente sobrenatural, misión especial que el Señor entrega cuando el
vaso está entregado. Entregar el mensaje certero es, una obra tremenda.
...Y habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, hallaron a cierto
mago, falso profeta, judío, llamado Barjesús, que estaba con el procónsul
Sergio Paulo, varón prudente. Este, llamando a Bernabé y a Saulo, deseaba
oír la palabra de Dios. Pero les resistía Elimas, el mago {pues así se
traduce su nombre} procurando apartar de la fe al procónsul. Entonces
Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los
ojos, dijo: Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo,
enemigo de toda justicia, No cesarás de trastornar los caminos del
Señor?? Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás
ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre
él oscuridad y tinieblas y andando alrededor, buscaba quien le condujese
de la mano... Cuando Cornelio mismo estaba buscando al Señor,
Pedro estaba en una azotea ayunando. Esto muestra que en la iglesia
primitiva se acostumbraba el ayuno PARA BUSCAR LA VOLUNTAD DE DIOS SOBRE
SUS VIDAS, nunca como ritual ni castigo a la carne. En el Nuevo Pacto no
hay referencia de que la bendición vaya proporcional a lo prologado del
ayuno.
C O N C L U S I O N E S
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En resumen el
ayuno del Antiguo Testamento era para pedir. En el Nuevo Pacto, es
entregarnos a lo que ya hemos recibido del Señor. Allá era castigar la
carne para recibir el toque del Espíritu de arriba. Hoy es fustigar la
carne para que el Espíritu que ya mora en nosotros tome posesión de
nuestros cuerpos mismos.
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Allá era más del
Espíritu para nosotros, hoy más de nosotros para el Espíritu.
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Si ayunamos a la
manera del Antiguo Testamento, eso equivaldría a poner un remiendo viejo
al vestido nuevo, o poner parche nuevo en vestido viejo.
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El ayuno de hoy
es como el odre nuevo para el vino nuevo. Es todo nuevo, es RENDIR MAS
QUE PEDIR porque todas las promesas ya son en cristo SI Y AMEN!!!
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