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2 Samuel 11:1
Aconteció que en la primavera, en el tiempo cuando los reyes salen a
la batalla, David envió a Joab y con él a sus siervos y a
todo Israel, y destruyeron a los hijos de Amón y sitiaron a Rabá. Pero
David permaneció en Jerusalén. 2 Y al atardecer David se levantó de su
lecho y se paseaba por el terrado de la casa del rey, y desde el terrado vio
a una mujer que se estaba bañando; y la mujer era de aspecto muy hermoso. 3
David mandó a preguntar acerca de aquella mujer. Y alguien dijo: ¿No es ésta
Betsabé, hija de Eliam, mujer de Urías heteo? 4 David envió mensajeros y la
tomó; y cuando ella vino a él, él durmió con ella. Después que ella se
purificó de su inmundicia, regresó a su casa.
INTRODUCCIÓN
En los libros que aparecen en
las Escrituras se encuentran muchas verdades. Es por esto muy importante
tener el conocimiento de las Escrituras, porque la palabra es el agua y Dios
la transforma en vino. En el libro de Los Reyes, se mencionan a cuatro
reyes, SAÚL, DAVID, SALOMÓN, ROBOAM y solo en estos reyes se puede ver una
gran enseñanza para nosotros.
Antes que hubieran reyes en
Israel, en los tiempos de los Jueces, Dios bendecía a su pueblo, pero hubo
una transición, el pueblo pidió u rey que los gobernase y entonces Dios les
dio reyes para que los gobernara:
SAÚL
fue el primer Rey nombrado y ungido como tal, pero él no logró que se
siguiera desarrollando la unción por su desobediencia, porque amó más el
privilegio que a Dios mismo, prefirió ser reconocido delante del pueblo y
caído delante de Dios, no consultaba a Dios ni llevaba el Arca del Pacto.
Este Rey detuvo durante 40 años toda la bendición de Dios.
El Rey que Dios levantó en su
lugar fue DAVID, que comenzó a formar un equipo de guerreros, venció
a sus enemigos, comenzó a levantar el reino, fue ungido en su casa por
Samuel, fue ungido por el pueblo de Judá y por el pueblo de Israel. Con esas
tres unciones, el unió el pueblo de Dios y consiguió durante 40 años estar
en victoria, porque El no hacía nada sin consultar a Dios y porque tenía un
corazón conforme al corazón de Dios. Sin embargo el evento que le sucedió a
David, que aparece en el texto del principio, hizo que por un tiempo se
detuvieran sus victorias y sus hazañas.
Luego El traspasó el reino a
SALOMÓN, su hijo, que traía la inercia, la fuerza que David le puso
al reino. Salomón la aprovechó, y logró desarrollar una prosperidad y una
paz muy grande en el reino durante 40 años, que no la tuvo ningún reino
antes ni después. Entonces vemos, que Saúl no hizo nada, David vence y
comienza una inercia que aprovecha, Salomón la continúa pero cuando le
entrega el reino a su hijo ROBOAM, este la detiene, porque a partir
de allí el reino de Israel se separó hasta la fecha.
Lo que vamos a aprender con
esta enseñanza es lo que puede detener nuestra bendición, porque Dios vino a
darnos vida y vida en abundancia, y de nosotros depende desarrollarla o
detenerla. Cuando Dios da lo hace sin medida, pero muchas veces las medidas
las ponemos nosotros.
En estudio anterior vimos
La Ley del Momentum, que es prolongar las victorias, es poder prolongar
una vida de prosperidad y de acción en Dios. Y cuando hablábamos del
Momentum, esta palabra es definida como la propiedad de un cuerpo en
movimiento que determina cuanto tiempo tardará en ponerse en descanso porque
hay una fuerza contraria que empieza a friccionarla hasta que se detenga.
Aplicando esta ley física a lo espiritual, a veces tenemos días de mucha
victoria tan hermosos pero algo sucede y las victorias se detienen.
Precisamente, el propósito de este estudio es encontrar la fórmula que
impida que se detengan esos momentos de victoria en nuestras vidas. La
ruta que nosotros tenemos y debemos seguir es encontrar una vida de gran
bendición en Dios, porque la victoria ya está dada y en el proceso de
restauración y edificación que estamos viviendo estamos pasando de lo malo a
lo regular, de lo regular a lo bueno, de lo bueno a lo excelente, y de lo
excelente podemos llegar hasta lo perfecto, porque como dice la palabra:
Proverbios
4:18
Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va en aumento
hasta que el día es perfecto.
Sin embargo, el enemigo quiere detener el avance que hemos conseguido en
Dios.
Entonces, los enemigos que
detienen la ley del Momentum espiritual son:
I. SALIRSE
DEL EQUIPO.
2 Samuel 11:1
Aconteció que en la primavera, en el tiempo cuando los reyes salen a
la batalla, David envió a Joab y con él a sus siervos y a todo Israel,
y destruyeron a los hijos de Amón y sitiaron a Rabá. Pero David
permaneció en Jerusalén.
David venía de victoria en
victoria, porque Dios era su estratega de guerra y estaba con El en todo.
Pero el enemigo se encargó de detener esta Ley del Momentum de Victoria de
David; porque David en el tiempo de la batalla, no se mantuvo unido con su
equipo de guerra, no fue a la batalla, sino que se quedó en casa. Hubo
victoria del pueblo de Dios, pero en su vida espiritual hubo fracaso, porque
el enemigo lo sacó del equipo. Después, lo hizo caer en adulterio, luego en
homicidio y al final, Dios cobró la paga del pecado hiriendo el fruto que de
su pecado nació.
Tomemos el ejemplo de David y
mantengámonos unidos, dentro de un equipo de trabajo en la iglesia, porque
solo así nos damos cuenta si alguno falta o no, nos ayudamos, nos levantamos
y nos visitamos unos a otros. Sino caemos en el peligro de que el enemigo
nos saque no solo de un equipo de trabajo sino de la iglesia. Un ejemplo de
esto lo vemos en
Génesis 38:1
Sucedió por aquel tiempo que Judá se separó de sus hermanos…
y debido a esto él tuvo problemas de la misma índole de David: sexuales, y
de incesto.
No nos creamos ni tan maduros
ni tan inmaduros espirituales como para no asociarnos a un equipo de trabajo
o a una iglesia. Como dice la biblia que los montes se bajen y los
collados se suban porque ante los ojos de Dios todos somos iguales,
todos fuimos comprados con precio de sangre.
Además dice la palabra en
Eclesiastés 4:9
Mejores son dos que uno;
porque tienen mejor paga de su trabajo.10 Porque si cayeren, el uno
levantará a su compañero; mas ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá
segundo que lo levante.11 También si dos durmieren juntos, se
calentarán; mas ¿cómo se calentará uno solo? 12 Y si alguno prevaleciere
contra uno, dos estarán contra él; y cordón de tres dobleces no presto se
rompe.
Viendo más ejemplos en la
biblia, hubieron dos Jueces: Sansón y Gedeón, que nos ayudarán a reforzar la
importancia de formar parte de un equipo de trabajo. Sansón tenía toda la
unción, fue predestinado desde el vientre de su madre a ser un gran campeón,
pero terminó muy mal porque era muy solo, no tenía un equipo; y vemos a
Gedeón, un pequeño delante de Dios, que formó un equipo y triunfó. El que
tenía mucho no tenía equipo y el que tenía poco, reconoció que era débil,
que necesitaba formar un equipo y con 300 valientes obtuvo la victoria.
Salirse del equipo detiene un
avivamiento y los momentos de victorias, así que mantengámonos unánimes,
unidos, sirviendo a Dios en un equipo de trabajo en la iglesia. Intégrate.
II.
BURLA Y
MENOSPRECIO
Nehemías 2:19
Pero cuando se enteraron Sanbalat horonita, Tobías el oficial amonita y
Gesem el árabe, se burlaron de nosotros, nos despreciaron y dijeron: ¿Qué
es esto que estáis haciendo?
Esdras y Nehemías son libros
de restauración. El pueblo había estado cautivo durante 70 años y sus
ciudades habían sido destruidas. Nehemías que era un copero del rey, (agua
convertida en vino; palabra en vino) analizó la situación, planificó y
desarrolló un plan de acción para restaurar sus ciudades y la primera
actividad que realizó fue dedicarse a las familias. Antes que la iglesia
está la familia. Nehemías lo supo y formó equipos familiares. Todos llevaban
la espada, que es la palabra de Dios ceñida mientras reedificaban.
Nehemías 4:17
Los que reedificaban la muralla y los que llevaban cargas llevaban la
carga en una mano trabajando en la obra, y en la otra empuñaban un arma.
18
Cada uno de los que reedificaban tenía ceñida al lado su espada mientras
edificaba.
La palabra fue parte de ellos
y los que habían estado cautivos comenzaron a ser restaurados. Sin embargo,
el enemigo, que es la fuerza contraria que tratará de detener el movimiento,
lo que hizo esta vez fue enviar burla y menosprecio, para desanimar al
pueblo de Dios de seguir haciendo la obra. Y mandó a Sanbalat
(“enemigo secreto”), Gesem (“tormenta”)
para tratar de detener la obra de restauración de nuestras vidas.
Muchas veces la burla y el menosprecio pueden detener la restauración y el
caminar cristiano. Generalmente los tiernos, los nuevos en el evangelio son
los que son más atacados por sus familias y amigos con burla y
menosprecio, pero no dejemos que eso nos detenga, luchemos porque nada
detenga nuestra restauración y fijemos nuestros ojos en Cristo, porque El
nos dijo en
Lucas 12:51
¿Pensáis que vine a dar paz en la tierra? No, os
digo, sino más bien división. Lucas 12:52 Porque desde ahora en adelante,
cinco en una casa estarán divididos; tres contra dos y dos contra tres.
Lucas 12:53 Estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el
padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre; la suegra contra
su nuera y la nuera contra su suegra. Cuando nos entregamos a
Dios nuestra propia familia y nuestros propios amigos se burlarán de
nosotros y nos menospreciarán, sin embargo, recordemos, que lo mismo le
hicieron a Cristo Jesús, Nuestro Señor, y si nos señalan es porque nos
estamos pareciendo a El. El Evangelio va a traernos la restauración
completa.
III.
OLVIDARSE DE LA CASA DE DIOS
Hageo 1:1
El año segundo del rey Darío, en el mes sexto, el día primero del mes, vino
la palabra del SEÑOR por medio del profeta Hageo a Zorobabel, hijo de
Salatiel, gobernador de Judá, y al sumo sacerdote Josué, hijo de Josadac,
diciendo: Hageo 1:2 Así dice el SEÑOR de los ejércitos: "Este pueblo dice:
'No ha llegado el tiempo, el tiempo de que la casa del SEÑOR sea
reedificada.'"
Hageo fue un profeta que vivió
en los tiempos de Esdras y Nehemías y apoyaba la visión de restaurar. En
este momento, sin embargo, la casa del Señor era la que iba a ser
reedificada. Algunos del pueblo dijeron que no era tiempo para edificar,
porque no participaban de la Visión ni se guiaron por la palabra de Dios,
emitieron su propio veredicto y lo que este comentario hizo fue retrasar 16
años la edificación de la casa de Dios. Dice la biblia que los cinco
Ministerios han sido puestos para edificación del cuerpo de Cristo y
nosotros como cristianos estamos puestos para edificar no para destruir ni
señalar. En este caso vemos que no siempre el pueblo tiene la razón. (Ej.
Noé cuando dijo que iba a haber un diluvio, no le hicieron caso sino que
confiaron en su propia sabiduría y fueron destruidos.) El pueblo no se dejó
guiar ni por la voz profética, ni por la voz de sus pastores. El enemigo,
para detener la edificación, envió palabras de desánimo.
En asuntos de la edificación
no hay que detenernos cuando las cosas marchan bien porque pensamos que no
es tiempo, hay que mantenernos en movimiento para lograr la edificación. No
nos mantengamos mucho tiempo en reposo o en “vacaciones espirituales”.
Cuando uno se detiene, el recomenzar es más difícil y uno puede tardar mucho
tiempo en volver a estar en el mover de edificación anterior. Como ejemplo,
veamos el cuerpo humano, si uno deja de usar un miembro se atrofia y duele y
cuesta más volverlo a usar. Volvamos a la ruta de Dios, al diseño original
de Dios que es para Victoria. No estamos para ser derrotados. Fuimos hechos
desde el principio para ser victoriosos y bendecidos.
Otra cosa que vemos también es
que era un pueblo que trabajaba, no era perezoso, pero como dice la Biblia
en Hageo, era como que recibían salario en bolsa rota:
Hageo 1:6
Sembráis mucho, pero recogéis poco; coméis, pero no hay suficiente para que
os saciéis; bebéis, pero no hay suficiente para que os embriaguéis; os
vestís, pero nadie se calienta; y el que recibe salario, recibe salario en
bolsa rota.
El problema que este pueblo
tuvo para perder el Momentum de edificación y tener la prosperidad fue que
se olvidaron de la casa de Dios. Hay una Ley de la Siembra y La Cosecha
que es Universal, si sembramos poco cosecharemos poco, más si sembramos
mucho cosecharemos mucho, sin embargo, por haberse olvidado de la casa de
Dios, el haber perdido el Celo por su casa les causó una economía de saco
roto, en la que nada prospera y el sueldo no ajusta. Sin embargo, el Señor
que es misericordioso y clemente, da la salida para cambiar de economía de
saco roto a una economía de prosperidad, y es reedificando su templo. Hageo
1:7
Así dice el SEÑOR de los ejércitos: Considerad bien
vuestros caminos. 8 Subid al monte, traed madera y reedificad el templo,
para que me agrade de él y yo sea glorificado--dice el SEÑOR. 9
Esperáis mucho, pero he aquí, hay poco; y lo que traéis a casa, yo lo
aviento. ¿Por qué?--declara el SEÑOR de los ejércitos--. Por causa de mi
casa que está desolada, mientras cada uno de vosotros corre a su casa.
No nos olvidemos de la casa de
Dios, sino que el celo por su casa nos consuma. Demos para que se acreciente
el tesoro de la casa de Dios. Todo lo que demos para la casa de Dios tendrá
su recompensa. Ej. El centurión recibió el milagro de sanidad de parte de
Jesús para un siervo suyo porque había ayudado a construir una sinagoga.
Cuidemos, demos lo mejor,
velemos por la Casa de Dios para que todo esté en orden, limpia, proveamos
para su mantenimiento y funcionamiento con ofrendas y el diezmo y así no
habrá obstáculos para que edifiquemos en Dios. Como aquella mujer que ungió
a Jesucristo antes que este fuera crucificado, ella le dio lo mejor, le
derramó lo más valioso porque El estaba en ese momento allí, era el
tiempo. Ella se anticipó a su muerte y al momento en que fuera separada
de su Señor. Ahora es el momento de darle lo mejor a nuestro Señor y a su
casa.
IV.
LOS
DESACREDITADORES
Números 13:30
Entonces Caleb calmó al pueblo delante de Moisés, y dijo: Debemos
ciertamente subir y tomar posesión de ella, porque sin duda la
conquistaremos. 31 Pero los hombres que habían subido con él dijeron: No
podemos subir contra ese pueblo, porque es más fuerte que nosotros. 32 Y
dieron un mal informe a los hijos de Israel de la tierra que habían
reconocido, diciendo: La tierra por la que hemos ido para reconocerla es una
tierra que devora a sus habitantes, y toda la gente que vimos en ella son
hombres de gran estatura.
Números 14:1
Entonces toda la congregación levantó la voz y clamó, y el pueblo lloró
aquella noche. 2 Y murmuraron contra Moisés y Aarón todos los hijos de
Israel; y les dijo toda la congregación: ¡Ojalá hubiéramos muerto en la
tierra de Egipto! ¡Ojalá hubiéramos muerto en este desierto!
Dios había sacado con mano
fuerte este pueblo de Egipto. Lo hizo cruzar el desierto y lo conducía a la
Tierra Prometida. Había dado Dios a este pueblo una unción de conquista.
Venían de conquistar dos reyes y mandaron unos espías a revisar como era la
tierra que iban a tomar en posesión, porque Dios ya les había dado Canaán en
posesión, solo tenían que ir, conquistarla y tomarla. Pero al regresar los
espías y dar el informe, se empezaron a oír dos voces en medio del pueblo:
La voz de Dios diciendo vayan
a Canaán, yo les voy a dar la tierra que fluye Miel y Leche, yo se los he
profetizado y la tienen enfrente. Con esto vemos que se pueden tener las
promesas, se pueden oír las profecías pero la revelación no siempre nos
permite tener lo que Dios nos quiere dar sino que solo nos señala que lo
podemos tomar. Dios dice: Vayan y conquisten, pero depende de nosotros.
Y la voz de aquellos que
detenían el Momentum de Conquista, que decían que no fueran a esa tierra
porque habían gigantes, habían cosas terribles que los enfrentarían. Se les
olvidó que la victoria no era porque eran fuertes, y también se les olvidó
que Dios los había sacado a pesar de que solo sabían hacer adobes.
Que no se nos olvide que en el
Momentum de Conquista diaria, cuando vayamos conquistando mejores trabajos,
mejores niveles de vida, que quien nos asciende y nos da la gracia y el
poder para realizar las cosas es Dios. Vamos a oír dos voces, la voz del
Dios que nos ha dado la Victoria y la voz de los desacreditadores, a los que
no debemos oír porque querrán desacreditar la Visión. No tengamos miedo de
los gigantes que puedan enfrentarnos porque el que hace las cosas es el
Señor. Todo lo podemos en Cristo que nos fortalece.
V.
LA FAMA
RV95 2 Crónicas
9:1
Cuando
la reina de Sabá oyó hablar de la fama de Salomón, fue a Jerusalén
con un séquito muy grande, con camellos cargados de especias aromáticas,
oro en abundancia, y piedras preciosas, para probar a Salomón con
preguntas difíciles. Luego que llegó ante Salomón, le dijo todo lo que
tenía en su corazón.
De los reinados que
mencionamos al principio el de Salomón se caracterizó por ser un reinado de
paz y de gran abundancia. El estar en paz con todos los demás reinos trajo
una gran prosperidad y Dios le dio tanta sabiduría que desde los confines de
la tierra venían buscarlo para oírlo. La reina de Saba quedó impresionada
con la opulencia de ese reino y de la gloria de los súbditos, pero
lamentablemente, la fama le echó a perder los 40 años de prosperidad a
Salomón.
Dice la palabra que nuestra
prueba va a estar en la lengua del otro, el escuchar los elogios o las
críticas de los hermanos o conocidos, sino estamos firmes, nos van a hacer
perder el Momentum de la Paz y la Prosperidad. Dios nos va a dar fama, pero
debemos ser equilibrados y humildes y cuanto más nos den mayor debe ser
nuestra búsqueda de Dios en oración. Como las espigas, cuanto más cargadas
están es cuando más bajas, humilladas permanecen. Demos la gloria a Dios por
la fama, por el buen nombre que Dios nos dá sino queremos que nos sea
quitado el Momentum de la prosperidad.
CONCLUSIÓN
El enemigo de nuestras almas
va a hacer uso de varias estrategias con el propósito de detenernos en el
Momentum de Dios específico para nuestras vidas. Los enemigos del Momentum y
las consecuencias de ellos son los siguientes:
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Salirse del
equipo
va a impedir que nos mantengamos en
Victoria.
-
La Burla y
Menosprecio
va a detener nuestra restauración
-
El
olvidarnos de la casa de Dios
va a impedir que edifiquemos en Dios y va a impedir que tengamos
una economía sana.
-
Los
desacreditadores
van a
querer impedir la Conquista de las promesas y de todo lo que nos
fue dado y desacreditarán la Visión.
-
La fama
va a destruir la paz y
la prosperidad de un lugar. Debemos orar más y no olvidar darle la
Gloria a Dios y que todo lo que tenemos es debido a que toda buena
dádiva y todo don perfecto desciende de Nuestro Padre.
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