LBA 1
Corintios 11:23
Porque yo recibí del Señor lo mismo que os he enseñado: que el Señor
Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan, 24 y después de dar
gracias, lo partió y dijo: Esto es mi cuerpo que es para
vosotros; haced esto en memoria de mí. 25 De la misma manera
tomó también la copa después de haber cenado, diciendo: Esta copa es
el nuevo pacto en mi sangre; haced esto cuantas veces la bebáis
en memoria de mí. 26 Porque todas las veces que comáis este pan y
bebáis esta copa, la muerte del Señor proclamáis hasta que Él
venga. 27 De manera que el que coma el pan o beba la copa del Señor
indignamente, será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor. 28 Por
tanto, examínese cada uno a sí mismo, y entonces coma del pan y beba de
la copa.
INTRODUCCIÓN
Dios quiere que cada vez
que nos reunamos, para examinarnos, hagamos memoria de él. Usualmente el
ser humano tiene memoria de los seres que ama, presentes o ausentes, y
lo que recuerda son los atributos más importantes de su personalidad,
las cualidades de su carácter, las experiencias compartidas o lo que ese
ser amado ha hecho por uno. Todos nosotros tenemos a un ser amado que
hizo por nosotros lo que nadie más pudo haber hecho jamás, y eso fue
darnos la salvación al morir por nosotros. Ese ser amado es Jesucristo.
El nos amó primero, nos defiende, pelea por nosotros, y sin pedirnos más
que tengamos memoria de él, nos da muchas bendiciones. Hacemos memoria
de él cuando participamos de la santa cena. En el nuevo pacto, del que
ahora participamos, estamos aprendiendo a entender mejor lo que hacemos
cada día, y hay 3 cosas que debemos hacer en memoria de él:
1.
MEMORIA DE SU SANTIDAD
RVA Salmos
30:4
Cantad a Jehovah, vosotros sus fieles; celebrad la memoria de su
santidad.
La palabra Santidad
es Kodesh,
que significa apartar para Dios, separarnos del mundo para Dios.
Jesucristo dio su cuerpo para que fuéramos santificados delante del
padre. Por eso hay que hacer memoria de su santidad, porque Dios ya nos
hizo santos para él.
Esta es la santidad
posicional. Ya somos Santos delante de Dios, y esto fue logrado por
la ofrenda, por el sacrificio de Cristo. Nosotros no hicimos nada para
obtenerla, solamente creer al sacrificio de Jesús. Fuimos justificados
por la fe. Dios quiere que cuando nos reunamos recordemos ese
sacrificio.
Hay otra santidad que
es Progresiva, y esa la debemos procurar. Esa es la santidad que
debemos mantener en nuestro cuerpo, alma y espíritu. Es la santidad que
nos mantiene sin mancha y sin arruga, y que ayudará a que seamos tenidos
por dignos para el rapto. Busquemos la paz y la santidad sin la cuál
nadie verá a Dios.
MEMORIA
DEL SACRIFICIO
LBA Isaías
53:3
Fue despreciado y desechado de los hombres, varón de dolores y
experimentado en aflicción; y como uno de quien los hombres
esconden el rostro, fue despreciado, y no le estimamos. 4 Ciertamente Él
llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores; con todo,
nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y afligido. 5 Más Él
fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades.
El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por sus heridas
hemos sido sanados.
Este es un texto que
jamás debemos olvidar. Hay que hacer memoria de él, de todo lo que
nuestro ser amado hizo por nosotros, toda su obra por el pueblo, su
cuerpo místico. Recordemos, cuando nos pasen cosas terribles,
enfermedades, problemas sentimentales o cualquier momento de dolor y
angustia, que él ya llevó sobre si todas esas cosas; pues fue un varón
experimentado en quebrantos. El nos comprende, y él es fiel. Dios es el
mismo de ayer, de hoy y siempre. Hagamos memoria de su sacrificio, para
que siempre tengamos la actitud de gratitud en cada situación y momento
de la vida.
2.
MEMORIA DE SU NOMBRE
LBA Salmos
45:17
Haré que tu nombre sea recordado por todas las generaciones; por
tanto, los pueblos te alabarán eternamente y para siempre.
Hay que hacer memoria de
su nombre. Dios tiene un buen nombre, y cuando la gente vea todas las
grandes cosas que Dios ha hecho en nosotros, su nombre será exaltado.
Dentro de lo que implica hacer memoria de su nombre, está también la
labor espiritual de instruir a nuestros hijos en quien es Dios, su
poder, sus obras, lo que ha hecho por nosotros y su nombre será
recordado por todas las generaciones.
Cuando hagamos esto,
sucederá:
a.)
LBA
Salmos 45:10
Escucha, hija, presta atención e inclina tu oído; olvídate de tu pueblo
y de la casa de tu padre. 11 Entonces el rey deseará tu hermosura;
inclínate ante él, porque él es tu Señor.
En este Salmo el Señor
habla con su amada (la iglesia, cada uno de nosotros) proféticamente.
Habla que nos olvidemos de donde venimos, las memorias del pasado, de
Egipto o el mundo (de sus placeres y glorias), de Sodoma y Gomorra (la
perversión sexual, amores, aventuras prohibidas). Además de olvidar el
mundo y sus placeres, hay que huir de las tentaciones y escapar por
nuestras vidas. Si ya salimos del mundo y subimos al monte de Dios no
volvamos atrás. No miremos atrás. El enemigo nos pone en la mente el
pasado, los placeres pasados, pero recordemos la obra que Dios ya
hizo en nosotros. Y si logramos dejar todo esto atrás, el Señor deseará
nuestra hermosura, pues seremos hermosos para él.
La mayor victoria del
cristiano está en la mente. No hagamos memoria de nuestros errores,
porque solo nos torturaremos a nosotros mismos. Dios nos dá higiene
mental, nos perdona y nos limpia la mente. No traigamos memoria de los
pecados de la carne. Ya fuimos hechos nuevas criaturas. Y él no nos
acusa, así que deshagámonos de toda culpa, porque Dios ya perdonó y
olvidó. De lo único que hagamos memoria es de su buen Nombre al hacernos
nuevas criaturas.
3.
MEMORIA DE SU JUSTICIA
LBA Salmos
71:18
Y aun en la vejez y las canas, no me desampares, OH Dios, hasta que
anuncie tu poder a esta generación, tu poderío a todos los que
han de venir. 19 Porque tu justicia, OH Dios, alcanza hasta los
cielos, tú que has hecho grandes cosas; OH Dios, ¿quién como tú?
Nuevamente, por la obra
de Cristo solamente, estamos justificados y somos justos delante de
Dios. Dios es nuestra justicia, por lo que haremos memoria de su
justicia. Nosotros no podemos por nosotros mismos hacer justicia, porque
dice la Biblia que nuestras obras son como trapos de inmundicia; solo él
es la justicia nuestra
LBA
Jeremías 23:6
En sus días será salvo Judá, e Israel morará seguro; y éste es su nombre
por el cual será llamado: "El SEÑOR, justicia nuestra."
Mucha gente pelea por
ser justa delante de Dios, pero olvidan que lo que nos hace ser justos
delante de Dios, no son las obras de los hombres, que es más bien tomada
como soberbia, sino el sacrificio de Jesucristo. Por eso haremos
memoria de su justicia.
LBLA
Filipenses 3:7
Pero todo lo que para mí era ganancia, lo he estimado como pérdida por
amor de Cristo. 8 Y aún más, yo estimo como pérdida todas las cosas en
vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por
quien lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a
Cristo, 9 y ser hallado en El, no teniendo mi propia justicia
derivada de la ley, sino la que es por la fe en Cristo, la justicia que
procede de Dios sobre la base de la fe,
Nosotros no podemos por
nosotros mismos hacer justicia, y en ese error caen los fariseos, que
quieren justificarse por su propia justicia. Uno puede hacer obras,
buenas o malas, pero eso no es la forma de hacerse justos delante de
Dios. La contraseña para entrar al cielo es decir: Jesucristo, justicia
nuestra, porque él ya hizo todo. El es grande y perfecto.
LBLA
2 Corintios 5:21
Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos
hechos justicia de Dios en El.
Si ya pagaron en el
cielo por nosotros, ¿por qué vamos a estar queriendo pagar nosotros en
la tierra, con nuestras obras?. El que se ponga a hacer sus propias
obras para hacerse justo delante de Dios es como si tomara por inmundo
el sacrificio y la sangre de Cristo.
En
Isaías 41:4 Jacob es llamado gusano.
Pero lejos de ser un insulto es una verdad, porque un gusano tiene más
clara su identidad que muchos otros. El gusano sabe que aunque hoy se
esté arrastrando, después va a volar. Sabe que aunque ahorita es feo,
después va a ser hermoso. Sabe que aunque ahora es terrenal, después va
a ser celestial. El gusano sabe bien quien es, y hay gente que siendo
águila, está en un gallinero. Le enseñaron a comportarse como gallina, a
comer maíz, a dormir en un árbol, a no volar, a no salir del corral y
son águilas, pero no se han dado cuenta de ello. No saben que su lugar
de habitación es arriba en la roca, que fueron hechos para volar más
arriba de las nubes, arriba de la tormenta y ser la reina de las aves.
Conozcamos lo que somos leyendo su palabra y entonces, haremos memoria
del Dios tan maravilloso que tenemos: de su Santidad, de su Nombre y de
su Justicia.
CONCLUSIONES
Cada vez que nos
reunamos a tomar la Santa Cena, Dios quiere que hagamos memoria de tres
cosas:
1. SANTIDAD
= Hagamos
memoria de su santidad, porque nuestro Dios es Santo. Jesucristo ya nos
dio la santidad posicional, la cual nos hace santos delante de Dios, y
ahora nosotros debemos buscar la santidad progresiva, porque debemos
parecernos a él.
2.
NOMBRE =
Vamos a hacer memoria
de su nombre, y a olvidarnos de donde venimos, las memorias del pasado,
de los placeres y las glorias del mundo (Egipto), de Sodoma y Gomorra
(perversión sexual, amores, aventuras prohibidas) y vamos a escapar por
nuestra vida. Si ya salimos del mundo y subimos al monte de Dios no
volvamos atrás.
3.
JUSTICIA =
Haremos memoria de su
justicia, porque él es justicia nuestra. Jesucristo ya nos hizo justos
delante de Dios. No se puede justificar delante de Dios con obras
humanas, la única justicia que debemos buscar es la derivada de la fe.
Recordemos su santidad,
su nombre y su justicia y apliquémoslas en nuestra vida. Recordemos que
Jesucristo ya hizo todo el trabajo, perfecto, y que gracias a él ya
somos santos, justos y tenemos un buen nombre, ser llamados hijos de
Dios.