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Midiendo los Adoradores


RV 95 Apocalipsis 11:1  Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir y se me dijo:  "Levántate y mide el templo de Dios  y el altar y a los que adoran en él.

 

INTRODUCCIÓN

Leyendo lo que se le manda al apóstol Juan de medir a los adoradores, cuando leemos esta palabra, Medir, nos damos cuenta que se mide para hacer una comparación con lo que se espera. Dios espera de nosotros cierta medida como adoradores. ¿Cómo podemos medir a los adoradores? ¿Cómo podemos medir que reconocemos su divinidad y sus atributos? ¿Cómo vamos a medir que somos adoradores? Nosotros vamos a medir si somos verdaderos adoradores o no, porque Dios busca adoradores, y en su palabra él nos da la medida deseada.

 

Juan 4:23  Pero la hora viene,  y ahora es,  cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad,  porque también el Padre tales adoradores busca que lo adoren.

 

Dios se deleita en la adoración, se alimenta de ella, porque él es adorable, y él busca aquellos que lo reconozcan y le tributen adoración.

 

DESARROLLO

En su palabra Dios nos revela como podemos medir a los adoradores, y nosotros podemos saber si tenemos lo que se necesita para ser verdaderos adoradores:

 

  1. SERVICIO, AYUNO Y ORACIÓN A DIOS

 

RV 95 Mateo 4:10 Entonces Jesús le dijo:-Vete, Satanás, porque escrito está:  "Al Señor tu Dios adorarás y solo a él servirás".

 

Entonces vemos que los adoradores no son aquellos que entornan sus ojos solamente, sino aquellos que reconocen la deidad del Señor y le dan homenaje. La adoración se va a medir con el servicio a él.

La adoración es una actitud continua, no de un culto solamente. La adoración es un sentimiento de seguridad de que Dios nos eligió y nos llamó, desde antes de la fundación del Mundo. Cuando reconocemos eso, entonces servimos al Señor por gratitud, por convicción y por amor. 

La adoración mantiene apartados de nosotros a los espíritus inmundos y a Satanás, porque ellos no la resisten.

 

LBLA Lucas 2:37  y después de viuda, hasta los ochenta y cuatro años. Nunca se alejaba del templo, sirviendo noche y día con ayunos y oraciones.

 

Al buscar en el original la palabra servicio, encontramos que viene del Griego G3000 LATREUŌ  y significa adorar, rendir homenaje, hacer el servicio. Significa lo mismo que la adoración. Entonces lo que Dios mide es nuestro servicio, nuestro LATREUO. Esta mujer servía de noche y de día, con ayuno y oración. Entonces la medida de nuestra adoración, de reconocerlo a él son el ayuno, la oración y nuestro servicio a Dios. ¿Estamos siendo adoradores con nuestro servicio a Dios? ¿Estamos siendo adoradores orando y ayunando a Dios??

 

  1. ABRIENDO Y DANDO LOS TESOROS

 

RV 95 Mateo 2:11 Al entrar en la casa,  vieron al niño con María,  su madre,  y postrándose lo adoraron.  Luego,  abriendo sus tesoros,  le ofrecieron presentes:  oro,  incienso y mirra.

 

Algo que el Señor nos muestra con su nacimiento, es que él se le reveló en secreto a poca gente y ellos fueron a adorarlo. Ellos reconocieron su Señorío. Y le ofrecieron presentes de oro, incienso y mirra. Cuando los Reyes sabios fueron a consultar a Herodes sobre el Rey que había nacido, Herodes se turbó y los que sabían de las Escrituras, los Fariseos, aunque sabían de lo que decía la palabra sobre él, no accionaron a adorarlo. El conocer las escrituras no nos hace adoradores. ¿Cómo se mide la adoración?? Reconociendo que él es Dios y que merece la adoración. Hasta que cumplió los treinta años, Jesucristo se manifestó en público a todo el mundo. Así va a ser en el Rapto, que el Señor va a venir en secreto a traer solamente a los adoradores. A los que abren sus tesoros y se los ofrendan. Y hasta en su segunda venida se va a revelar a todos en público, pero ya va a venir casado, con su esposa: la iglesia.

 

La adoración también se mide cuando estamos delante de Dios y le abrimos nuestros tesoros y se los ofrecemos. Dice la Biblia que donde esté nuestro tesoro, allí estará nuestro corazón. Mateo 6:21  porque donde esté vuestro tesoro,  allí estará también vuestro corazón. Y los tesoros son las cosas más valiosas que tenemos, materiales e inmateriales, lo que guardamos en el corazón, pero recordemos que todo lo que tenemos Dios nos lo ha dado. Hay sacrificios espirituales que también hay que ofrendar: frutos de labios que confiesan su nombre, cánticos de alabanza. Esto también es adorar. Reconocer y rendir homenaje. Muchas veces guardamos tesoros de generaciones anteriores, heredados y muy bien  cuidados por su gran valor, y al ofrecerlos al Señor, en homenaje, estamos adorando. Como la mujer, María, que ungió al Señor Jesús con un perfume cuyo valor sobrepasaba el salario de un año, era muy costoso, pero ella adoró cuando lo ofreció al Señor. ¿Qué es lo más valioso que poseemos?? ¿Estamos adorando a Dios con nuestros bienes y tesoros? ¿Estamos adorando a Dios con nuestros dones y talentos?

 

  1. SANTIFICÁNDOSE

 

SRV 95 Mateo 8:2 Y he aquí un leproso vino, y le adoraba, diciendo: Señor, si quisieres, puedes limpiarme.

 

Era terrible en ese tiempo, tener problemas con la carne. Se tenía que gritar cuando andaba en la calle: ¡soy inmundo, soy inmundo! Y todo mundo se alejaba de él por esa causa. Sin embargo, a pesar de ello, él adoró a Jesús. La adoración se mide en hacer lo que este hombre hizo: postrarse delante de Dios con el anhelo de ser limpio, y santo para agradarle. Dios nos mide como adoradores cuando venimos a adorar, aún con problemas en la carne, porque aún pecamos y fallamos y en el mundo nos manchamos, nos contaminamos, nos ensuciamos pero él mira nuestro anhelo de limpiarnos para agradarle. Un adorador es el que anhela limpiarse y Dios busca tales adoradores. A la iglesia se le ha concedido vestirse con lino fino, con vestiduras blancas espirituales porque Jesús nos santificó con su sacrificio y es nuestra responsabilidad mantenerlas blancas, puras y limpias. Dios sabe que todavía fallamos, pecamos y nos contaminamos con el mundo o por problemas de la carne, por eso el mide nuestro anhelo de ser limpios. Si pecó, límpiese. Si tuvo un mal pensamiento, límpiese. Etc. Adquiera el hábito de limpiarse diariamente, porque no es que busquemos, como antes, fallar, ni contaminarnos ni pecar, sino que el pecado ahora nos alcanza. El adorador se mide porque anhela ser limpio. Debemos procurar mantener las vestiduras limpias y ser santos porque nuestro Dios es Santo.

 

Los que no limpian sus vestiduras ahora, tendrán que lavarlas en la gran tribulación; SRV Apocalipsis 7:13  Y respondió uno de los ancianos, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? 14 Y yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han venido de grande tribulación, y han lavado sus ropas, y las han blanqueado en la sangre del Cordero. Pero nosotros no tenemos que esperar que eso pase, sino que seamos adoradores y limpiémonos constantemente de nuestras contaminaciones y manchas, para que seamos tenidos por dignos de irnos en el arrebatamiento de la novia del Señor Jesucristo.

 

  1. TENIENDO GOZO

 

SRV Lucas 24:52  Y ellos, después de haberle adorado, se volvieron á Jerusalén con gran gozo; 53  Y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo á Dios. Amén.

 

La adoración a Dios da un fruto que es gozo. Hay una señal para saber si venimos a adorar y es salir con gozo, no importando como hayamos entrado a la iglesia. Y otra señal es estar congregándose en el templo y dando alabanza y bendición a Dios. Dios mide nuestra adoración por el gozo que tengamos, y los frutos de labios que confiesan y bendicen su nombre. El que no conoce a Jesús, podrá tener muchas cosas, pero no gozo permanente, pero cuando nosotros lo adoramos, el gozo y la felicidad nos inundará, porque lo conocemos.

 

  1. OFRENDANDO TODO LO MEJOR

 

RV 95 Génesis 22:5  Entonces dijo Abraham a sus siervos: --Esperad aquí con el asno.  Yo y el muchacho iremos hasta allá,  adoraremos y volveremos a vosotros. 6 Tomó Abraham la leña del holocausto y la puso sobre Isaac,  su hijo;  luego tomó en su mano el fuego y el cuchillo y se fueron los dos juntos.

 

Abraham e Isaac subieron a un altar familiar, donde Isaac iba a ser la ofrenda. Uno hace planes para sus hijos y muchas veces queremos que sean lo que nosotros somos o hubiéramos querido ser. Abraham mostró su adoración al ofrendar a Isaac al Señor, porque entendió que su hijo era una herencia de Dios, prestado para darle felicidad y que Dios tenía aún mejores planes que los que él pudiera tener para su hijo.  La adoración se mide por la disposición del corazón. Por ejemplo, María, ya tenía planes para su vida, estaba a punto de casarse pero Dios la tenía incluida en sus planes y ella simplemente le dijo:¡Hágase conmigo de acuerdo a tu palabra!. Ella accedió a ofrendar su vida, sus planes, sus deseos y con ello mostró su adoración a Dios.  Adoración es subirse al altar de Dios y ofrendar nuestros planes, nuestros deseos, y decirle: ¡Hágase conmigo de acuerdo a TUS planes!

Debemos estar dispuestos a que Dios nos cambie los planes. Adoración es darle a Dios lo más valioso que tengamos. Nuestros hijos, nuestros bienes, nuestros dones, etc. Adoremos a Dios dándole lo que más amemos o valoremos, porque todo lo que tenemos proviene de él, y él nos ha dado TODO.

 

  1. CUMPLIENDO LA COMISIÓN

 

RV 95 Génesis 24:47  Entonces le pregunté:  "¿De quién eres hija?"  Ella respondió:  "Soy hija de Betuel hijo de Nacor,  el hijo que le dio Milca".  Le puse,  pues,  un pendiente en la nariz,  y brazaletes en los brazos. 48  Luego me incliné,  adoré a Jehová y bendije a Jehová,  Dios de mi señor Abraham,  que me había guiado por un camino recto para tomar la hija del hermano de mi señor para su hijo.

 

Eleazar, el siervo de Abraham, había sido comisionado con la tarea de conseguir esposa para Isaac, y había pedido señales al Señor. Al ser cumplida la señal, el adoró a Jehová porque había completado su comisión. Una forma de adoración es cumpliendo la comisión que Dios ha designado para nosotros en la tierra. ¿Sabe Ud. cuál es su comisión sobre la tierra? ¿La está cumpliendo y adorando a Dios con ella? 

 

Todos somos miembros de la iglesia de Cristo, y como tales, a todos y a cada uno de nosotros se nos ha encomendado una comisión, una tarea, una función para la obra de Dios que debemos realizar como equipo, como un solo hombre. La adoración se mide si estamos cumpliendo con la comisión, el trabajo, el oficio, para los que Dios nos ha destinado. Hay una comisión personal, que Dios nos dejó para descubrirla y cumplirla, pero hay también una comisión general.

 

La comisión que Dios dejó para la iglesia es:

 

1. Marcos 16:15  Y les dijo:-Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

 

2.  Lucas 10:3  Id;  yo os envío como corderos en medio de lobos.

 

3. Mateo 28:19  Por tanto,  id y haced discípulos a todas las naciones,  bautizándolos en el nombre del  Padre,  del Hijo y del Espíritu Santo,

 

Y hablando de el cumplimiento de la comisión personal en la tierra, Pablo adoró a Dios con el cumplimiento de su comisión con éxito, y por eso él pudo decir en vida:

 

RV 95 2 Timoteo 4:5 Pero tú sé sobrio en todo,  soporta las aflicciones,  haz obra de evangelista,  cumple tu ministerio. 6 Yo ya estoy próximo a ser sacrificado. El tiempo de mi partida está cercano. 7 He peleado la buena batalla,  he acabado la carrera, he guardado la fe. 8 Por lo demás,  me está reservada la corona de justicia,  la cual me dará el Señor,  juez justo,  en aquel día;  y no solo a mí,  sino también a todos los que aman su venida

 

CONCLUSIONES

La adoración, es entonces una continua y constante actitud de agradar a Dios con lo que él muestra que le agrada. La adoración conlleva muchas cosas y el Señor nos ha mostrado algunas para que nos convirtamos en adoradores en espíritu y verdad, porque tales adoradores busca el padre que lo adoren.

 

1. SERVICIO, AYUNO Y ORACIÓN = A DIOS Y SU OBRA

La adoración se va a medir con el servicio a él, y es una actitud continua, no de un culto solamente. Y parte de la adoración al servir a Dios se cumple con el ayuno y la oración. La adoración mantiene apartados de nosotros a los espíritus inmundos, a Satanás, porque ellos no la resisten.

 

2. ABRIENDO Y DANDO LOS TESOROS = AL SEÑOR

La adoración también se mide cuando estamos delante de Dios y le abrimos nuestros tesoros y se los ofrecemos. Hay sacrificios espirituales que también hay que ofrendar como parte de la adoración: frutos de labios que confiesan su nombre, cánticos de alabanza. Esto también es adorar, el reconocer y rendir homenaje.

 

3. SANTIFICÁNDOSE = PARA SER SANTOS COMO EL SEÑOR

Dios nos mide como adoradores cuando venimos a adorar, aún con problemas en la carne, porque aún pecamos y fallamos y en el mundo nos manchamos, nos contaminamos, nos ensuciamos pero él mira nuestro anhelo de limpiarnos para agradarle. Un adorador es el que anhela limpiarse. Dios busca adoradores.

 

4. TENIENDO GOZO = EN EL TEMPLO, ALABANDO Y BENDICIENDO A DIOS

Hay una señal para saber si venimos a adorar y es salir con gozo, no importando como hayamos entrado a la iglesia. Y otra señal es estar congregándose en el templo y dando alabanza y bendición a Dios.

 

5. OFRENDANDO LO MEJOR = DE NUESTRA VIDA A DIOS

Adoración es subirse al altar de Dios y ofrendar nuestros planes, nuestros deseos, y decirle: ¡Hágase conmigo de acuerdo a TUS planes!

Debemos estar dispuestos a que Dios nos cambie los planes.

Adoración es darle a Dios lo más valioso que tengamos. Nuestros hijos, nuestros bienes, nuestros dones, etc.

 

6. CUMPLIENDO COMISIÓN = PERSONAL Y CONGREGACIONAL

Una forma de adoración es cumpliendo la comisión que Dios ha designado para nosotros en la tierra. La adoración se mide si estamos cumpliendo con la comisión, el trabajo, el oficio, para los que Dios nos ha destinado. Estamos viviendo en un tiempo de avivamiento, donde se está cumpliendo la palabra que dice este texto que ahora es el tiempo cuando los verdaderos adoradores adorarán en espíritu y verdad. El Espíritu Santo nos está guiando y el Señor nos ha abierto su palabra donde nos muestra como llegar a ser los verdaderos adoradores que él escogió, desde antes de la fundación del mundo para adorarlo.

 

Juan 4:23  Pero la hora viene,  Y AHORA ES,  cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad,  porque también el Padre tales adoradores busca que lo adoren.



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