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INTRODUCCIÓN:
I Tesalonicenses 05:19 ...No apaguéis el Espíritu;...
Hemos estado viendo la vida del Espíritu, el caminar con la guianza del
Señor. Sabemos que el lenguaje de la vida espiritual es con sueños,
profecías, visiones. Entendimos como Dios en Pentecostés nos habla de un
cambio de dimensión pues todos conocían el candelero con siete lámparas,
pero ahora, el Señor ha decretado que somos luz del mundo y el fuego del
cielo bajó en ese día y encendió 120 lámparas para que llenaran de luz el
mundo, pero uno de los riesgos que corremos es que apaguemos el Espíritu.
Por apagar, entendemos que es ese fuego que viene de arriba, y si el fuego
de Dios se apaga, nuestras lámparas corren tremendos peligros, aún de
perderse la venida del Señor.
D E S A R R O L L O
LAS VÍRGENES
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Mateo 25:06 ...Pero a
medianoche se oyó un clamor: "¡Aquí está el novio! Salid a recibirlo....
verso 08 ...Y
las insensatas dijeron a las prudentes: "Dadnos de vuestro aceite, porque
nuestras lámparas se apagan."...
verso 09 ...Pero las prudentes respondieron, diciendo: "No, no sea
que no haya suficiente para nosotras y para vosotras; id más bien a los
que venden y comprad para vosotras.... verso 10 ...Y
mientras ellas iban a comprar, vino el novio, y las que estaban preparadas
entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta.... No
estamos hablando de salvación, sino de estar preparados para cuando el
Señor venga por su iglesia, y vemos que no basta con el ser reconocida
como virgen, es decir, pureza y vestidura limpia, sino que el requisito es
tener la lámpara encendida. El Espíritu del Señor debe estar ardiendo en
nosotros, el fuego es de El y nosotros somos las lámparas, pero si no hay
aceite, no se puede mantener encendida. El Padre de las luces viene por
sus hijos de luz, y el que no esté encendido y ardiendo, se quedará cuando
el Señor venga, y notemos que estaba con vestidura blanca, quiere decir
que parte de la preparación, es tener la lámpara ardiendo.
JUAN EL BAUTISTA
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Juan 05:35 ...El era la
lámpara que ardía y alumbraba, y vosotros quisisteis regocijaros por un
tiempo en su luz... No solo hay que ser lámpara, sino hay que
mantenerse encendido, no apaguemos el Espíritu, Juan era una lámpara de
Dios que ardía y alumbraba, y la gente al verlo, se regocijaba, pues les
mostraba sus desórdenes, ya que cuando aparece, se muestra el caos y el
desorden y es donde comenzamos a poner en orden la vida. Juan era un
profeta del Altísimo, con una comisión que venía en la escritura desde
Malaquías, vino a preparar el camino del Señor, antes de su primera
venida. Era un tremendo predicador con una unción, con un aceite que
hacía que la gente se arrepintiera, estuvo mucho tiempo encendido, pero,
qué lo hizo que se apagara? No entendió el cambio, él tenía una comisión
que desarrollar, pero cuando la terminó en el Jordán, trató de seguir con
su propia visión, y eso lo encegueció y terminó perdiendo su cabeza. No
tuvo más comunión con la cabeza que es Cristo y terminó apagado, en la
cárcel dudando si era Jesús el que había bautizado tiempo atrás. Si no
entendemos los cambios que vienen a nuestra vida, nos apagaremos pensando
que Dios se ha olvidado de nosotros, no perdamos la cabeza, mantengámonos
unidos a ella, sigamos la visión, no desarrollemos nada fuera de ello.
EL SACERDOTE ELI
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I Samuel 03:01 ...El
joven Samuel servía al Señor en presencia de Elí. La palabra del Señor
escaseaba en aquellos días, las visiones no eran frecuentes....
verso 02 ...Y aconteció un día, estando Elí acostado en su aposento
(sus ojos habían comenzado a oscurecerse y no podía ver bien),...
verso 03 ...cuando la lámpara de Dios aún no se había apagado y
Samuel estaba acostado en el templo del Señor donde estaba el arca de
Dios,... Dios tenía una lámpara encendida en su pueblo para
guiarlos a su presencia, pero Elí, el sumo sacerdote, se había empezado a
apagar. El mayor de todo el pueblo empezó a apagarse, como consecuencia
el pueblo empezó a apagarse también. Elí se acostumbró a su privilegio y
le perdió la devoción. Dice la palabra que estaba junto al camino, es
decir que la semilla que Dios le enviaba, se la devoraban las aves o
espíritus de apostasía. La palabra escaseaba, había descuidado la lectura
y el oír continuamente la palabra del Señor. No se preocupó más del
lenguaje del Espíritu, las lenguas espirituales, las visiones, las
profecías, los sueños, dice la Biblia que sus ojos se oscurecieron. Por
qué se apagó este sumo sacerdote? Porque descuidó la Palabra del Señor así
como la vida del Espíritu, y Dios, antes que se apagara la lámpara en
Israel, empezó a preparar a otro, por eso Pablo le dice a Timoteo: “Cuida
el fuego del don que hay en ti”. Pablo, el apóstol se preocupó que
Timoteo no apagara su Espíritu. Leamos algunos versículos para que
encontremos como el joven Timoteo, podía apagar su Espíritu. I Timoteo
04:13 dice ...Entretanto que llego, ocúpate en la lectura de las
Escrituras, la exhortación y la enseñanza.... verso 14
...No descuides el don espiritual que está en ti, que te fue conferido por
medio de la profecía con la imposición de manos del presbiterio....
verso 15 ...Reflexiona sobre estas cosas; dedícate a ellas,
para que tu aprovechamiento sea evidente a todos.... verso 16
...Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza; persevera en estas cosas,
porque haciéndolo asegurarás la salvación tanto para ti mismo como para
los que te escuchan.... Que responsabilidad para el ministro,
pues debe estar encendido, ya que si se apaga, puede conducir a la
congregación a que no se prepare para la venida del Señor. Hay ministros
que solo se ocupan de la calidad del servicio, de la calidad de
predicadores, de la calidad de músicos y se olvidan de mantenerse
encendidos, y sepamos que el que está encendido, se preocupará de lo
demás, el que es una lámpara, lo que le importa es estar encendido, el que
no se congrega, se apaga. Hebreos 10:25 dice ...no dejando de
congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a
otros, y mucho más al ver que el día se acerca.... Es un llamado
a motivarnos y a decirnos unos a otros: “mantente ardiendo, mantente
encendido, tienes aceite? Has leído el pan espiritual o solo revistas”.
Pareciera que Pablo sabe que el Señor viene por una iglesia ungida con
aceite, pues El es el ungido. En los días de Exequias se olvidaron de
congregarse y dice que se apagaron las lámparas.
LOS DEL CAMINO DE EMAUS
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Lucas 24:30 ...Y sucedió
que al sentarse a la mesa con ellos, tomó pan, y lo bendijo; y
partiéndolo, les dio.... verso 31 ...Entonces les fueron
abiertos los ojos y le reconocieron; pero El desapareció de la presencia
de ellos... verso 32 ...Y se dijeron el uno al otro: ¿No
ardía nuestro corazón dentro de nosotros mientras nos hablaba en el
camino, cuando nos abría las Escrituras?... verso 33 ...Y
levantándose en esa misma hora, regresaron a Jerusalén, y hallaron
reunidos a los once y a los que estaban con ellos,... Estos
tenían un Cristo muerto, no tenían la realidad de un Cristo resucitado y
esto los había apagado. El no tener realidades con Cristo, nos apaga y
dice la Biblia que se fueron a Jerusalén, no habían recibido poder,
estaban apagados, pero de pronto vino la solución, el pan les abrió los
ojos y sus corazones se encendieron de nuevo cuando les abrió la
escritura, esto se parece al caso de Elí que se apagó y perdió la visión
por abandonar la escritura, pero éstos al comer del pan, les devolvieron
la visión de un Cristo resucitado y sus corazones volvieron a arder.
SANSÓN
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Su nombre es “rayo de sol”, y
lo apagó Dalila, que significa “la que hace languidecer”, una mujer en
yugo desigual apagó su vida y ministerio, al igual que a Salomón, las
mujeres que no eran del pueblo hebreo, lo apagaron, él basaba todo en lo
que miraban sus ojos. Ahora no es por ver sino que por creer. Estaba más
ciego cuando tenía los ojos que cuando los perdió.
R E S U M E N
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Vírgenes insensatas se apagaron
por falta de aceite.
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Juan el Bautista, no pudo
enfrentar el cambio de la ley a la gracia.
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Elí, junto al camino, descuidó
la palabra de Dios.
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Timoteo, se olvidó de cuidarse
a sí mismo a de la doctrina.
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Los de
Emaus,
por tener un Cristo muerto, sin realidades.
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