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INTRODUCCIÓN:
La sanidad
divina es un tema muy controversial que algunos toman extremadamente, todo
aquel que se salga del trazado escritural, ya está torciéndose. La doctrina
de la sanidad del cuerpo debe ser como una figura normal y nunca una
caricatura que exagera los rasgos. La sanidad divina es un planteamiento
que se ha caricaturizado mucho.
QUE ES
SANIDAD DIVINA?
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La
sanidad divina es la recuperación de la salud perdida, por intervención de
Dios. Esta es la definición más corta y concisa que hay. No es lo mismo
que el don de sanidad. Desde que el hombre cayó, ha habido enfermedad en
salvos y perdidos, en consecuencia, tiene que haber una forma de
recuperar la salud. Toda sanidad realmente es divina, por ejemplo, si
operan a una persona y le quitan la vesícula, esta es una sanidad divina,
o sea que hubo una aplicación del conocimiento que la ciencia aporta, pero
hermanos, quién hace que la salud se recupere? DIOS. Porque aún la
medicina y el médico, no serían nada si no hay una reestructuración de
los tejidos. Si DIOS no quisiera intervenir, aunque hubiera cuarenta
médicos haciendo fila en la operación, u otro medio, no se llegará sino a
la muerte, Dios es quien interviene en la recuperación de la salud.
QUE ES LA
SALUD DIVINA?
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La
salud divina es cuando estamos sin enfermedad y una persona que tiene
salud, no necesita sanidad, lo que necesita es conservarla. Con la caída
de Adán, el hombre empezó a percibir las bacterias y los microbios, el
cuerpo comenzó a destrozarse, un envejecimiento de las arterias y todos
los tejidos. Progresivamente, aunque no hubiera enfermedad definida, o
aunque no hubiera un virus, ya había un deterioro que indefectiblemente
tarde o temprano llevará a la muerte.
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El
hombre fue puesto en salud, es decir que no conocía la enfermedad o el
envejecimiento, pero tenía que comer del árbol de la vida, el hombre
inocente, sin pecado, no sabemos cuanto iba a tardar para tener acceso al
árbol de la vida.
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El
hombre comió del árbol de la ciencia y no del de la vida, al parecer se
estaba esperando un período en el cual habría necesidad de comer del árbol
de la vida, la inmortalidad del hombre dependería de comer de ese árbol.
Ya no tuvo tiempo, cayó y como estaba sentenciado que si caía, moriría,
entonces empezaron los procesos de evolución de regresión de muerte. De
manera que cuando hablamos de sanidad divina y salud divina, no estamos
diciendo que el hombre no puede deteriorarse en sus tejidos, aunque no
haya enfermedad, los órganos y tejidos se gastan, porque el hombre es
mortal, pero Dios provee de la inmortalidad en otra forma. El camino del
árbol de la vida estaba abierto, pero cuando el hombre transgredió la
voluntad de Dios, cayó; a partir de entonces, había dos querubines
cuidando el árbol de la vida, y el hombre fue expulsado por su pecado,
aunque se le dieron los sacrificios, el cordero en el altar, etc., lo que
significa que debía haber sangre inocente para poder acercarse a Dios, y
entonces El les hablaría desde ahí, pero no tendrían acceso al lugar. Por
eso en el tabernáculo, en el lugar santísimo y en el Arca del Pacto, se
hicieron dos querubines y desde allí el Señor les hablaba y allá afuera,
venían con el cordero, el sacrificio para que Dios les hablara. Este
culto todavía no abría el camino al árbol de la vida, tendría que ser un
proceso muy largo a través de toda la historia del hombre, luego vino el
Cordero de Dios y trajo en el calvario, la misma oferta. El Señor deja
esto postergado para que un día, cuando se restauren todas las cosas, el
hombre tuviere acceso nuevamente al árbol de la vida, para ser
inmortalizado. Previa a la inmortalización del hombre, sería la operación
de limpieza de pecado, y esta limpieza lo restauraría de tal manera, que
lo dejaría justo, y una vez justificado, tendría acceso al árbol de la
vida, esa es la razón el porque vino el Señor.
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El
Señor vino a salvar a su pueblo a separarlo del pecado y una vez separado,
lo eternizará. El hombre tenía salud hasta que cayó y se enfermó y
entonces podemos hablar de sanidad. Si el hombre no hubiese enfermado,
tendríamos que hablar de salud divina. El Señor, en la cruz del calvario,
trajo para los restaurados, salud divina, y como todavía estamos en la
tierra, no redimidos de nuestro cuerpo, pues cuando hablamos de sanidad,
hablamos del cuerpo, no nos puede dar salud divina y por eso se ofrece al
cristiano, la iglesia, y por misericordia, a los de afuera, sanidad divina.
¿Qué compró Cristo en la cruz del calvario?, Compró la salud, de tal
manera, que cuando la salud nos llegue, no habrá necesidad de sanidad, el
cuerpo ya estará sano, no podrá enfermarse. Los cristianos hoy, tenemos
comprada en el calvario, la salud, pero todavía no la disfrutamos, podemos
enfermarnos. Los virus, no-solo son para los impíos, también nosotros
podemos ser alcanzados, por qué? Porque todavía no tenemos la salud, en
cierto modo ya la tenemos pero es en depósito. Hasta que venga la
redención de nuestro cuerpo, ningún cristiano puede reclamarle al Señor,
por qué me enfermo yo? Nadie puede decirle: Señor, soy hijo tuyo, por
qué me enfermo? Aclaremos: si nosotros obedeciéramos en todo, si no
pecáramos, ya tendríamos la salud. En el día de la redención de nuestro
cuerpo, cuando ya no podremos pecar, entonces si tendremos la salud
eternamente, por eso dice la palabra de Dios, que los dones son para hoy,
porque cuando ya estamos glorificados, no necesitaremos sanidad, pues ya
tendremos salud. Amén, aleluya.!!!
TOMANDO
MEDIDAS NECESARIAS PARA NO ENFERMAR
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El
mundo creado, desenfrenado desde Adán, enfermaba y era un desastre. Llegó
el momento en que Dios escogió a Israel y le dijo que si obedecían,
ninguna enfermedad de las enviadas a los egipcios, sería para ellos. El
Señor les dio instrucciones para no caer en enfermedad e instrucciones
para recuperar la salud.
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El
Señor les dio todas las medidas en la ley, para que se conservaran en
salud, en cuanto a medios humanos, es decir, que el Señor exige a su
pueblo que tome medidas preventivas para conservar la salud. Veamos el
ejemplo antiguo testamentario donde el Señor da medidas: Cuarentena,
asepsias, antisepsia, higiene ambiental y aislamiento. Hay extremistas
que dicen: Dios es nuestro sanador, entonces para qué tomar precauciones?
¿Para qué cuarentena o vacunas? Por ejemplo, si hubiera un leproso, no lo
podría tocar y si un extremista de estos sabe que no lo puede tocar, pero
lo toca, en consecuencia se convertirá en leproso. Si alguien dijera: Yo
no tomo ninguna medida higiénica, no me lavo las manos, ni me baño, porque
soy Hijo de Dios, El me cuida. Indudablemente se enfermará.
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Leí
un libro de un predicador bien famoso, donde se recopilaron todos sus
sermones que fueron maravillosos. Este hombre de Dios murió en Inglaterra,
muy joven, su constitución era muy débil y cuenta la historia que una
noche tenía que predicar en cierto lugar, le rogaron que no fueron porque
estaba afectado de los bronquios o que a lo menos si estaba nevando fuerte,
se abrigara, pero no quiso hacerlo, dijo: “El Dios al que sirvo, me puede
cuidar”. Lo encontraron en la nieve agónico, con bronconeumonía.
¿Qué significa esto? Quiere decir que el cerco de Dios no nos exime de
ser imprudentes. Por ejemplo, si usted es propenso a los catarros y sale
sin abrigarse una noche fría de diciembre, o diciendo que no se cubre
porque es hijo de Dios, se enferma. Esto es tentar a Dios, es exactamente
como que usted se pusiera al borde del puente El Incienso y dijera: ¿Cómo
soy hijo de Dios, voy a volar y se tira, usted cree que volaría realmente?
No vuela. Debemos entender que el Dios de la gloria dio medios para
conservar la salud, quiere decir que Él está aprobando los medios que nos
protegen. Si nos excedemos, igual un impío que un cristiano, tienen que
guardar la dieta. Estamos bajo leyes naturales, es decir, que la salud del
cuerpo depende de lo que hagamos prudente o imprudentemente. Y todo esto
es parte de la salud divina. En los días de Israel había ocasiones en que
transgredían las leyes dietéticas o las leyes higiénicas y se enfermaban,
no como castigo de un pecado, o que el Señor les mandara la enfermedad.
Había casos en que el Señor enviaba la enfermedad para castigarlos por el
pecado cometido, pero no siempre era así, probablemente en este caso no
habían cometido pecado, pero habían transgredido las leyes específicas
para conservar la salud.
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En
el África, Dios dio una lección inolvidable en el siglo pasado, esto no
es una anécdota, es real. Llegaron algunos
misioneros a predicar a Jesús, guardando todas las precauciones. Estos
misioneros no eran del evangelio completo, llevaban sus tabletas anti-maláricas,
pastillas para purificar el agua,
mosquiteros e iban vacunados contra enfermedades endémicas. Fundaron
muchas misiones, se estaba difundiendo el mensaje del evangelio. Un día,
aparecieron nuestros amados hermanos pentecostales, llegaron a las costas
del África, dijeron: Traemos el poder de Dios, no necesitamos pastillas o
purificadores de agua, ni mosquiteros, no traemos nada. Si hubiera sido
por fe, Dios les hubiera honrado, porque una cosa es la fe y otra es el
alarde de la fe. Si ellos no hubieran podido tener ninguno de estos
medios, hubieran llegado y el Señor los hubiera protegido, pero qué pasó?
Al poco tiempo, los niños, el papá y la mamá y el sirviente, estaban con
malaria, con tifoidea, tifus y disentería, acabaron con la misión.
No es que Dios no pudiera, Dios puede evitar que llegue la enfermedad,
no-solo sanar. El quiere que hagamos uso del conocimiento que ha
proporcionado a los hombres y lo ha puesto al alcance de nuestras manos.
Es legítimo usar medidas preventivas si Dios se las transcribió a su
pueblo, la otra forma es usar medios para recuperar la salud, tenemos el
ejemplo de Exequias, cuando viene el profeta y le da el mensaje: Dice el
Señor que, te va a sanar, pero se le puso una torta de higo en la llaga.
Le habían puesto torta tras torta y no hubiera sanado, pero cuando Dios
dijo: voy a sanarlo, sanó inmediatamente. ¿Por qué no lo sanó sin que
mediara la torga de higo? En otras ocasiones el Señor levantaba sin
ninguna torta para probar que Él puede hacerlo, de una u otra forma, con
medios o sin ellos, cuando a Ezequías le pusieron la torta de higos,
sintió algo y cuando se la quitaron se había ido la enfermedad. No fue
la torta de higo la que hizo que la enfermedad se fuera. Hay quienes
andan con torga de higo por todos lados, ofreciendo sanidad y no sucede
nada, quién hizo el milagro en este caso entonces? Fue Dios y la torta
solo fue un medio. Aleluya.!!!
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Otro ejemplo es el de Naamán, el Señor le mandó que
se zambullera siete veces en el río Jordán, por qué? Si Dios podía sanarlo
al instante, y humanamente se corría el peligro de que Naamán creyera que
las aguas del Jordán eran las que sanaban. Nuestro Señor Jesucristo usó
lodo para sanar, estamos diciendo con esto que los medios pueden ser
utilizados siempre y cuando el Señor esté en el asunto, es decir que el
Señor puede sanar con medios o sin ellos, pero la clave está en nosotros,
jamás pongamos los ojos en los medios usados.
La salud ha sido
comprada en la cruz del calvario y está garantizada, es decir que vamos a
tener una eternidad con cuerpo, sin conocer la enfermedad. Tendremos salud
divina eternamente, no seremos divinos, pero vamos a participar de la
naturaleza divina. Ahora todavía tenemos cuerpo de bajeza, pero si aún
tiene suficiente fe para esperar una salud permanente, si no se muere joven,
será alcanzado por la decrepitud y va a haber fallos en sus órganos sin que
sean enfermedad. Por cansancio, por fatiga, por edad, por tiempo, tenemos
que morir de algo. Estamos condenados a morir por causa del pecado ya sea
por fallos o por enfermedad, hasta que el pecado sea totalmente erradicado.
Y cuando la vieja naturaleza sea expulsada, entonces tendremos salud divina.
Por eso dice en I Corintios 13:08 ...el amor nunca deja de ser, pero
las profecías acabarán y cesarán las lenguas y la ciencia acabará...
Esto incluye sanidad divina y dones de sanidad. |