Ir a Prédicas Ir a Página Principal

   

Las Bendiciones de Ser Jueces


LBA Jueces 2:18 Cuando el SEÑOR les levantaba jueces, el SEÑOR estaba con el juez y los libraba de mano de sus enemigos todos los días del juez; porque el SEÑOR se compadecía por sus gemidos a causa de los que los oprimían y afligían.

 

INTRODUCCIÓN

Todo el Antiguo Testamento es sombra y figura para hoy. Al leer el libro de Jueces, encontramos que mientras habían jueces en el pueblo de Israel, había bendición, y todo estaba bien, pero a su falta se corrompían e iban tras otros dioses y Dios los entregaba a sus enemigos. LBA Jueces 2:19 Pero acontecía que al morir el juez, ellos volvían atrás y se corrompían aún más que sus padres, siguiendo a otros dioses, sirviéndoles e inclinándose ante ellos; no dejaban sus costumbres ni su camino obstinado. Siete veces leímos en este libro que cuando no hubo jueces, los hijos de Israel hicieron y volvieron a hacer lo malo ante los ojos del SEÑOR y él los entregaba a sus enemigos. Hay una gran bendición en ser jueces: Dios estará con él siempre y sus enemigos serán vencidos. La palabra juez significa: El que pronuncia sentencias, vindica o condena, suplica, aboga y el que puede detener un juicio. Por ejemplo, Moisés, juez de Israel, en varias ocasiones abogó, suplicó delante del Señor y detuvo un juicio en contra del pueblo.

 

El pueblo de Dios se desviaba por la idolatría, que no es algo ajeno a nuestros tiempos, porque todo lo que se antepone al Señor es idolatría. Puede ser un privilegio, la familia, el trabajo, un novio, una prueba, etc. Como cada vez que faltaba un juez en el pueblo de Israel, este se desbocaba en busca de otros dioses, Dios los entregaba a sus enemigos, y después ellos clamaban al Dios verdadero por ayuda, lo que el Señor hizo fue levantar jueces. Dios quiere bendecirnos, pero él espera que nosotros hagamos nuestra parte, lo que nos toca hacer. Tomando esta enseñanza como ejemplo, lo que ahora hay que hacer es levantar jueces para que haya bendición en el pueblo y evitemos ser entregados a los enemigos; y el juez que se va a levantar es usted mismo. Lo que usted va a juzgar es su propia vida, comparándola con el espejo de la palabra y medir si está a la estatura del varón perfecto, que es lo más difícil porque siempre es más fácil juzgar a otros.

 

Un ejemplo de ser nuestros propios jueces lo encontramos en las instrucciones que dejó el Señor para tomar la Santa Cena. Dios nos da el privilegio de poder desarrollar una labor de jueces. Cada vez que nos sentamos en la mesa a tomar del pan y vino, debemos examinarnos para no tomarlos indignamente, revisamos nuestra vida, ponemos los pecados bajo el escrutinio del Señor para que los perdone, en resumen somos jueces de nosotros mismos, y ya no somos juzgados por el Señor.

 

Si hay un juez, entonces Dios va a estar con nosotros, peleará contra nuestros enemigos y nos dará la victoria; pero el juez tiene que ser recto, no corrupto y Dios lo probará. Hubieron en el libro de los Jueces varios jueces, que fueron levantados con el propósito de poner en orden el pueblo de Israel, porque como dice la Biblia en DHH Proverbios 29:18  Donde no hay dirección divina,  no hay orden;  ¡feliz el pueblo que cumple la ley de Dios!

 

JUECES DE ISRAEL DEL LIBRO DE LOS JUECES

1.         Otoniel           3:10                                     2. Aod                         3:15

3.         Débora          4:4                                        4. Gedeón                  6:14

5.         Tola               10:2                                       6. Jair Gaaladita     10:3

7.         Jefté              12:7                                       8. Ibzán                     12:8

9.         Elón               12:11                                  10. Abdón                  12:13

11.      Sansón         15:20


 

Dios quiere bendecirnos, pero espera que hagamos algo: y es estar bajo autoridad y respetarla.

 

DESARROLLO

Cuando nos levantemos como jueces, vamos a derrotar a varios enemigos que nos persiguen, y son los siguientes:

 

  1. SAQUEADORES

LBA Jueces 2:11 Entonces los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos del SEÑOR y sirvieron a los baales, 12 y abandonaron al SEÑOR…; se postraron ante ellos y provocaron a ira al SEÑOR. 13 Y dejaron al SEÑOR y sirvieron a Baal y a Astarot. Y se encendió la ira del SEÑOR contra Israel, y los entregó en manos de salteadores que los saquearon; y los vendió en mano de sus enemigos de alrededor, y ya no pudieron hacer frente a sus enemigos. 15 Por dondequiera que iban, la mano del SEÑOR estaba contra ellos para mal, tal como el SEÑOR había dicho y como el SEÑOR les había jurado, y se angustiaron en gran manera.

 

A veces viene la frustración y la angustia para el cristiano, porque no entiende por qué todo lo que alguna vez logra atesorar: riquezas, trabajo, dinero, terreno y aún cosas espirituales, vienen los saqueadores y las roban. Los saqueadores son poderes, entidades espirituales que se roban un botín, y eso nos indica que para poder robarlo antes hubo que haber habido una batalla. Esto muestra que el pueblo tenía bienes pero los perdieron. Muchas personas trabajan duro y todo lo que reciben es como si entrara en un saco roto, porque hay poderes espirituales que les roban.Hageo 1:6  Sembráis mucho,  pero recogéis poco;  coméis,  pero no os saciáis;  bebéis,  pero no quedáis satisfechos;  os vestís,  pero no os calentáis;  y el que trabaja a jornal recibe su salario en saco roto

 

Lo que va a determinar la pérdida del botín es la falta de un juez, pero cuando se levanta uno, pone orden y vuelve a haber bendición. Para evitar que los saqueadores lleguen a robar, hay que levantarse como juez, juzgarnos y ver en que estamos mal, rectificar y obtener el favor de Dios otra vez. Dios nos ha ungido (habilitado) para desarrollar esta labor judicial. Además, nosotros ya estamos llamados de parte de Dios para levantarnos como jueces, porque tenemos dentro de nosotros el Espíritu Santo, que como dice la palabra, él es el que convence de justicia, juicio y pecado. Nuestra conciencia es también un juez a nuestro ser. Nos vamos a levantar como jueces para juzgar nuestros propios actos, pensamientos, comportamiento y reconocer nuestros pecados y fallas con rectitud y justicia, sabiendo que tenemos un buen abogado que pagó todo por nosotros y que no nos condena. Somos libres de culpa y condena.

 

  1. CÍRCULOS VICIOSOS

LBA Jueces 3:12 Volvieron los hijos de Israel a hacer lo malo ante los ojos del SEÑOR. Entonces el SEÑOR fortaleció a Eglón, rey de Moab, contra Israel, porque habían hecho lo malo ante los ojos del SEÑOR. 13 Y Eglón reunió consigo a los hijos de Amón y de Amalec; y fue y derrotó a Israel, y se apoderaron de la ciudad de las palmeras. 14 Y los hijos de Israel sirvieron a Eglón, rey de Moab, por dieciocho años.

Eglón significa entre alguna de sus acepciones: círculo vicioso, dar vueltas. Esto nos recuerda el pueblo de Israel que se fue al desierto y anduvo dando vueltas 40 años en el mismo lugar. (40 años en la prueba). Cuando analizamos  este circulo vicioso, recordamos a Sansón que estuvo trabajando para sus enemigos en un molino, dando vueltas, con sudor y esfuerzo y nunca avanzaba ni veía frutos de su arduo trabajo. Sansón comenzó a dar vueltas cuando le cortaron la cabellera, (le quitaron la cobertura), le sacaron los ojos (perdió la visión), y lo encadenaron (le quitaron su libertad). Hay un proceso para caer en este círculo vicioso. Estemos alertas.

 

Dios fortalece a nuestros enemigos, les permite que vengan contra nosotros y nos entrega a ellos cuando hacemos lo malo y no lo reconocemos. El problema no es en sí hacer lo malo, porque dice la Biblia que el pecado fácilmente nos alcanza, y todos tenemos pensamientos pecaminosos, de celos, envidias, amarguras, etc.; el problema es no juzgarnos a nosotros mismos para cambiar.

 

A la manera de Sansón se da vueltas, no se avanza y se cae en un círculo vicioso cuando se está encadenado, sin visión y cargado. Pero dice la palabra que el yugo del Señor es fácil y ligera la carga. Si en el caminar cristiano se está cargado, júzguese a si mismo y vea si el yugo que tiene es del Señor o es de otro, y asegúrese de echar sobre él todas sus cargas. La bendición de Dios es trabajar poco con alegría y ganar mucho. Para derrotar el Circulo Vicioso (Eglón), por el cual no se avanza, Dios levantó, cuando clamaba el pueblo de Israel, un juez llamado Aod que significa, el que une, el que unifica, el que entiende que necesita ser parte de una unidad.

 

Necesitamos entender que somos un solo cuerpo en Cristo, que somos comunes porque eso nos dará una gran fuerza. Recuerde que en Génesis 11 eran un solo pueblo, con un solo lenguaje y tuvieron una meta común, por lo que dijo Jehová: "El pueblo es uno, y todos estos tienen un solo lenguaje; han comenzado la obra y nada los hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. La unidad trae fuerza. Le va a dar fuerzas el saber que cuando usted se levanta como juez, Dios está con usted, y le ayuda a vencer a sus enemigos. Y al entender esto vamos a estar en comunión, porque sabemos que todos somos hijos del gran Rey y como dice la Biblia: “Mejor son dos que uno, pues reciben mejor paga por su trabajo. Porque si caen, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del que está solo! Cuando caiga no habrá otro que lo levante.” Su amigo, su hermano en Cristo no va a permitir que ande dando vueltas en un círculo vicioso, sino que harán un círculo virtuoso cuando usted lo levante, lo exhorte, lo aconseje con amor y después su amigo devolverá el favor recibido, haciendo lo mismo por usted cuando le aconteciere lo mismo. Pero es necesario levantarse como juez. El que no se levante como juez va a estar dando vueltas en lo mismo.

 

  1. MENTE HUMANA

LBA Jueces 4:1 Cuando murió Aod, los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos del SEÑOR. 2 Y el SEÑOR los vendió en mano de Jabín, rey de Canaán, que reinaba en Hazor. El comandante de su ejército era Sísara, que vivía en Haroset-goim. 3 Y los hijos de Israel clamaron al SEÑOR, porque aquél tenía novecientos carros de hierro y había oprimido duramente a los hijos de Israel por veinte años.

 

Los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos del Señor y él los vendió en mano de Jabín que significa inteligencia humana. Cuando queramos entender con nuestra inteligencia humana las cosas divinas vamos a trastabillar porque se tienen que discernir espiritualmente. Para los hombres naturales las cosas espirituales son locura. R95 1 Corintios 2:14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura; y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. La naturaleza de Dios es milagrosa y las cosas que él hace son milagrosas. El razonamiento, o conocimiento humano es un enemigo de la fe, y sin fe es imposible agradar a Dios. Sin fe no vamos a conseguir ninguna de las promesas y bendiciones que quiere darnos el Señor. No metamos la mente humana en las cosas espirituales de Dios, porque para eso se requiere fe. Levantémonos como jueces con fe para creer, y vencer. La fe es creer sin haber visto. Muchas veces, las promesas no se reciben por culpa de la mente humana.

 

La jueza que Dios levantó para derrotar a Jabín fue una profetisa, llamada Débora que se convirtió en la madre de Israel. Su nombre Débora, significa abeja. La abeja crea, produce miel y la miel representa la revelación de Dios. La manera en que se vence la mente humana es con la revelación que Dios da sobre las cosas espirituales. Cuando usted experimenta cosas en Dios que no entienda, Dios se las va a hacer entender a través de la revelación. Dios puede cambiar su mente, porque ahora tenemos acceso a la mente de Cristo, que es una mente ungida y espiritual.

 

  1. INIQUIDADES

LBA Jueces 3:7 Y los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos del SEÑOR, y olvidaron al SEÑOR su Dios, y sirvieron a los baales y a las imágenes de Asera. 8 Entonces se encendió la ira del SEÑOR contra Israel, y los vendió en manos de Cusán-risataim, rey de Mesopotamia; y los hijos de Israel sirvieron a Cusán-risataim por ocho años.

 

El nombre de este rey Cusán-risataim significa oscuridad de las iniquidades. Hacemos un énfasis al recordarle que al no haber jueces, el pueblo hacía lo malo delante de los ojos del Señor y servía a otros dioses, por lo que se encendía la ira del Dios celoso, y él mismo los entregaba a los enemigos. Esta vez, los vendió al rey “Oscuridad de las Iniquidades” y estuvieron 8 años sirviéndole. Estuvieron ocho años sufriendo. El problema del hombre no es el pecado, porque Dios sabe que somos débiles, sino el no reconocerlo y no apartarse del pecado. Dice la Biblia que el que encubre su pecado no prosperará, pero el que confiesa y se aparta alcanzará misericordia.

 

Tengamos cuidado de no ser condenados con lo que aprobamos. Porque por causa de la idolatría, Dios mismo entrega a la destrucción, a impurezas, a pasiones degradantes, a una mente depravada. Tengamos cuidado de no ser condenados con lo que aprobamos porque se puede servir a este rey oscuridad de las iniquidades. La idolatría y la fornicación/adulterio están muy relacionadas, porque a consecuencia de la idolatría, que es seguir, amar y servir a otros dioses o ídolos, Dios que aborrece el pecado y las iniquidades, entrega a los que practican la idolatría al adulterio y la fornicación depravados. Una iniquidad es un pecado en el espíritu, y esta iniquidad, la fornicación y adulterio, de las más oscuras es en contra del templo humano, su cuerpo, (que Dios estipuló fuese morada del Santo Espíritu), del alma y el espíritu.  

 

LBA Romanos 1:23 y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen en forma de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.  24 Por consiguiente, Dios los entregó a la impureza en la lujuria de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos; 25 porque cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en lugar del Creador, que es bendito por los siglos. Amén. 26 Por esta razón Dios los entregó a pasiones degradantes; porque sus mujeres cambiaron la función natural por la que es contra la naturaleza; 27 y de la misma manera también los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lujuria unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos el castigo correspondiente a su extravío. 28 Y así como ellos no tuvieron a bien reconocer a Dios, Dios los entregó a una mente depravada, para que hicieran las cosas que no convienen;29 estando llenos de toda injusticia, maldad, avaricia y malicia; colmados de envidia, homicidios, pleitos, engaños y malignidad; son chismosos, 30 detractores, aborrecedores de Dios, insolentes, soberbios, jactanciosos, inventores de lo malo, desobedientes a los padres, 31 sin entendimiento, indignos de confianza, sin amor, despiadados; 32 los cuales, aunque conocen el decreto de Dios que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también dan su aprobación a los que las practican.

 

Como mencionamos al principio, cuidémonos de la idolatría y no nos creamos invulnerable a ella, porque un ídolo es todo aquello que está antes que Dios. Todo lo que se ama antes que a Dios, puede ser un esposo (a), un novio (a), un privilegio en la iglesia, la familia, el trabajo, un carro, un título, una prueba, etc. es un ídolo. Amemos a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente, con todas nuestras fuerzas, porque solo él es Dios.

 

El juez que Dios levantó para liberar al pueblo del rey de las oscuridades de la iniquidad, fue Otoniel, que significa Fuerza de Dios. No se puede por sus propias fuerzas, salir de las iniquidades, de los pecados que nos asechan, pero si se puede lograr si nos levantamos como jueces con la fuerza de Dios. Porque todo lo podemos en Cristo, que nos fortalece. Seamos jueces de nosotros mismos, discernamos la iniquidad, el pecado que practicamos y con la fuerza de Dios venzamos. Otoniel vence a Cusán-risataim. Para vivir en las alturas espirituales  debemos levantarnos como jueces.

 

  1. POBREZA

LBA Jueces 6:1 Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos del SEÑOR, y el SEÑOR los entregó en manos de Madián por siete años. 2 Y el poder de Madián prevaleció sobre Israel. Por causa de los madianitas, los hijos de Israel se hicieron escondites en las montañas y en las cavernas y en los lugares fortificados. 3 Porque sucedía que cuando los hijos de Israel sembraban, los madianitas venían con los amalecitas y los hijos del oriente y subían contra ellos; 4 acampaban frente a ellos y destruían el producto de la tierra hasta Gaza, y no dejaban sustento alguno en Israel, ni oveja, ni buey, ni asno.

 

Cuando se hace lo malo delante de Dios y no se levanta ningún juez viene la pobreza, la destrucción del fruto de la tierra, de nuestro trabajo. Dice la Biblia que Dios se hizo pobre para que nosotros nos hiciéramos ricos. La pobreza es no tener nada de donde sacar, pero dice también la Biblia que no hay justo desamparado ni su simiente que mendigue pan. Entonces hay que ser justos para no estar desamparados.

 

Esta vez, Dios los entregó en manos de Madián, que significa altercado, discordia, argumentación. Cuando no hay juez en el pueblo no hay unidad, y vienen los altercados, las discordias entre los hermanos y contra Dios. No peleemos con Dios porque saldremos vencidos y empobrecidos. El juez que Dios levantó para derrotar a los Madianitas y la pobreza que dejaban tras de si, se llamaba Gedeón que significa Talador, guerrero. Hay que talar y guerrear contra todas las actitudes que traigan pobreza, como ser la injusticia, la discordia, la pereza. etc.

 

  1. ESCONDIDOS EN LA OSCURIDAD

RV 95 Jueces 10:6  Pero los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová y sirvieron a los baales y a Astarot,  a los dioses de Siria,  a los dioses de Sidón,  a los dioses de Moab,  a los dioses de los hijos de Amón y a los dioses de los filisteos.  Abandonaron a Jehová y no lo sirvieron. 7 Se encendió entonces la ira de Jehová contra Israel,  y los entregó en manos de los filisteos y de los hijos de Amón, 8 los cuales oprimieron y quebrantaron a los hijos de Israel en aquel tiempo durante dieciocho años,  a todos los hijos de Israel que vivían en Galaad,  al otro lado del Jordán,  en tierra del amorreo.

 

Este era un tiempo de humillación profunda para Israel, porque El Señor los entregó en las manos de dos naciones hostiles al mismo tiempo, los filisteos y los amonitas, a causa de su repetido regreso a la idolatría; y los Amonitas oprimieron y quebrantaron al pueblo de Israel durante dieciocho años. Amón viene de una raíz primitiva que significa oscurecer, esconderse. Ellos estaban en oscuridad, andaban a tientas por el pecado y vivían escondidos por el temor. Estaban oprimidos por la oscuridad, que los obligaba a esconderse por el temor a sus enemigos.

 

Dios levantó, sin embargo, a causa del clamor del pueblo a un juez llamado Jefté para vencer a los Amonitas. Este juez, que había sido exiliado y despreciado por el pueblo, logró vencer a los amonitas porque hizo un pacto con Israel de ser puesto como jefe cuando venciera a sus enemigos, los amonitas. Jefté es la transcripción de un nombre hebreo que significa Dios abre o libera.  Dios los liberó de la oscuridad al mostrarse a ellos a través de un juez, se hizo de nuevo la luz del sol de justicia sobre ellos que los defendía de sus enemigos. Dios, nuevamente, por su misericordia les abrió las puertas de los escondites donde los Amonitas los mantuvieron por dieciocho años. Sin embargo, en esta vez, Jefté solo los liberó de uno de los dos enemigos que los tenían quebrantados. No fueron liberados completamente de sus opresores.  

 

Dios es soberano y la forma en que hace las cosas no siempre las podemos entender, sin embargo, confiamos en que el es bueno, misericordioso y clemente.

 

  1. PRUEBAS CONSTANTES

RV 95 Jueces 13:1  Los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová,  y Jehová los entregó en manos de los filisteos por cuarenta años.

 

Otro de los enemigos que los estuvieron oprimiendo fueron los filisteos. Esta palabra filisteo viene de una raíz primitiva que significa rodar en el polvo, revolcadero. El pueblo de Israel estuvo rodando en el polvo, revolcándose en la tierra debido a su pecado, durante cuarenta años. Este pueblo era de duro cerviz, porque no les bastó andar errantes en el desierto por cuarenta años, sino que por su rebeldía en buscar otros dioses, estuvieron rodando en el polvo el mismo tiempo. Ellos marcaban el tiempo en que querían estar en la prueba, pues cuando ya no aguantaban, clamaban a Dios y él les levantaba un juez que los libraba; y al estar en los momentos de paz, prosperidad, nuevamente iban en pos de otros dioses.

Otra forma de ver que estuvieron cuarenta años rodando en el polvo, revolcándose en el polvo es que el polvo les impedía que vieran bien el camino por donde debían andar, su camino debió haber sido como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto; ellos debieron haberse aferrado al Salmos que dice que “lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino”, pero como no tenían esta realidad en sus vidas, permanecían en constantes pruebas. Más el Señor les envió una luz del Sol de Justicia para que les alumbrara.

 

Dios levantó esta vez un juez conforme al corazón de ellos, inconstante, llamado Sansón. El nombre Sansón se deriva de una palabra hebrea que significa luz o brillo del sol, sol. Nuevamente, el Señor levantó un juez para librarlos, pero la opresión filistea duró cuarenta años; Pues aunque los golpazos infligidos por Sansón a los filisteos una y otra vez, les hizo sentir el poder superior del Dios de Israel, él no estaba en la condición para destruir su poder y predominar sobre Israel. Esto se logró hasta en el tiempo de Samuel, un hombre conforme al corazón de Dios, que destruyó a los filisteos, después de que él convirtió a la gente al Señor.

 

CONCLUSIONES

Los jueces son muy importantes para que prevalezcamos sobre toda situación, adversidad, enemigo porque ellos ponen orden en el pueblo. Y bien sabemos que el orden atrae la bendición. Un juez pronuncia sentencias, vindica o condena, suplica, aboga y puede detener un juicio que se levante contra el pueblo.

Vimos que cuando no hay juez en el pueblo, se pueden suscitar muchas cosas en menoscabo del bienestar y prosperidad del pueblo, tales como:

 

  1. SAQUEADORES: Que roban y saquean los frutos del trabajo.

  1. CÍRCULOS VICIOSOS: cuando se trabaja, hay esfuerzo y sudor y no se miran los frutos.

  1. MENTE HUMANA: Cuando se quiere razonar las cosas divinas y no se utiliza la fe para acercarse y agradar a Dios

  1. INIQUIDADES: Cuando por la idolatría son entregados a impurezas en la lujuria de los corazones, a pasiones degradantes, y a una mente depravada.

  1. POBREZA: Que destruye todo el fruto de la tierra y del trabajo.

  1. ESCONDITES EN LA OSCURIDAD: Son rodeados de una oscuridad que les produce miedo y los obliga a ocultarse

  1. PRUEBAS CONSTANTES: No escarmientan con las pruebas anteriores sino que persisten en revolcarse en el polvo, en la prueba

 

Hay muchas bendiciones para el pueblo de Dios en que se levanten jueces. No habrán o se quitarán todas estas situaciones que suceden a su falta. Levantémonos como jueces en nuestra vida, en nuestra familia, en nuestra ciudad para que el orden y la bendición que trae consigo prevalezcan. Y sobre todo, permitamos a nuestro juez, que gobierne nuestra vida. DHH Proverbios 29:18  Donde no hay dirección divina,  no hay orden;  ¡feliz el pueblo que cumple la ley de Dios!



Ir a Prédicas Ir a Página Principal
Iglesia de Cristo Ministerios Ebenezer Honduras. Copyright © 2006. Todos los derechos reservados. Por preguntas, comentarios o sugerencias sobre este sitio Web por favor enviar correo electrónico a webmaster@ebenezer.hn.